sábado, 29 de octubre de 2011

Un avance para la sociedad civil


Manuel Gómez Granados
¿El Estado existe en México para controlar, vigilar y supervisar a las personas y a la sociedad civil? o, por el contrario, ¿el Estado es un instrumento para ayudar a alcanzar la plenitud de las personas y de la sociedad civil?
Si el Estado es, como diría Hegel, lo perfecto, lo universal, el lugar de la justicia, y la sociedad civil es lo imperfecto, lo particular y el conflicto por los egoísmos individuales, es lógico que el Estado quiera mantener a raya a la sociedad civil y permitir lo menos posible su organización y desarrollo.
Pero si la sociedad civil se concibe como anterior y más fundamental que el Estado, como una consecuencia lógica de la naturaleza social del hombre para ayudarse y complementarse, entonces el Estado tendría que estar al servicio de esa realidad y favorecer su organización, crecimiento y plenitud.
En la concepción actual del Estado social y democrático, lo que se busca con las políticas públicas es reconocer, promover y garantizar los derechos humanos, ampliar la participación ciudadana y crear las condiciones para el desarrollo integral de toda la persona, de cada persona y de todas las personas. Paulatinamente vamos avanzando de una actitud de indiferencia o tolerancia de los derechos humanos hacia una actitud de cooperación con las personas y la sociedad civil para que se garanticen eficazmente los derechos.
En México, el apoyo político y jurídico hacia las organizaciones de la sociedad civil (OSC) ha sido titubeante, equívoco y escaso. Pocos legisladores y funcionarios comprenden su lógica. Prueba de ello es que somos uno de los países de América Latina que menos incentivos fiscales ofrece a dichas organizaciones. Ciertamente, muchas OSC pervierten sus fines o actúan con ineficacia o infantilismo, pero, como dice el adagio: el abuso no quita el uso.
Por eso es de saludar la reforma en la Ley de Ingresos 2012 que han impulsado los diputados Felipe de Jesús Cantú, Marcela Torres, Adriana Hinojosa, Leticia Quezada y sus equipos de trabajo, ya que vinculan la Ley del Impuesto Sobre la Renta con la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil (2004). Hemos de reconocer que las OSC impulsaron esta gran reforma a través del diálogo y fortalecimiento de acuerdos; realizaron foros, encuentros y una verdadera vinculación entre sociedad y gobierno.
Las actividades que contempla dicha reforma son de asistencia social, cívicas, enfocadas a promover la participación ciudadana en asuntos de interés público, apoyo para el desarrollo de los pueblos y comunidades indígenas, promoción de la equidad de género, aportación de servicios para la atención a grupos sociales con discapacidad, promoción al deporte, apoyo en el aprovechamiento de los recursos naturales, la protección al ambiente, la flora y la fauna, la preservación y restauración del equilibrio ecológico, así como la promoción del desarrollo sustentable a nivel regional y comunitario, de las zonas urbanas y rurales, promoción y fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico, fomento de acciones para mejorar la economía popular, participación en acciones de protección civil, prestación de servicios de apoyo a la creación y fortalecimiento de organizaciones, así como promoción y defensa de los derechos de los consumidores.
Con esta reforma habrá posibilidades de que las organizaciones de la sociedad civil, formalmente constituidas, sean reconocidas como donatarias autorizadas sin la discrecionalidad que imperaba.
Vale la pena difundir esta importante reforma y aprovecharla para el bien de todos.
                *Analista
                manuelggranados@gmail.com

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