miércoles, 23 de noviembre de 2011

El regateo

Jesús Arturo Torres León.

Adicción, codependencia y liberación.

En ocasiones no queremos reconocer que tenemos en casa a un enfermo, que tenemos a un adicto, y que su adicción puede ser de cualquier tipo, ya sea de sustancias tóxicas, drogas, incluso manías, conductas que deterioran las relaciones familiares y laborales... y ser producto de múltiples causas. Intentamos regatear la cura de nuestro enfermo poniendo condiciones a su conducta, algunas veces los tratos que le damos son razonables, otras ocasiones son simplemente absurdos.

Si nos ponemos en manos de un terapeuta especializado en adicciones, o si vamos a un grupo especializado de auto ayuda, estaremos tratando a nuestro enfermo como lo que es, un enfermo. Pensar que un cáncer se va a quitar por medio de pomadas, sobando la parte afectada superficialmente, está fuera de lugar, nosotros mismos tenemos que abandonar el autoengaño.

Si comenzamos pacientemente un camino seguro de recuperación terapéutica con un especialista, para nosotros y para nuestro enfermo es lo más pertinente, pues en forma sincera recurrimos a los avances científicos que están al servicio de mejoras en la calidad de vida de nuestro paciente. Con el tiempo entenderemos la enfermedad, y un proceso de desprendimiento responsable nos motivará a ver que parte de la superación de las adicciones es trabajo que le corresponde exclusivamente al adicto...

La recuperación es el reto de nuestro enfermo, pues es una persona independiente a nosotros, con voluntad propia y criterio. Nosotros aprenderemos a convivir con él y con su adicción. Por otro lado, es necesario dejar de ser ingenuos, si pensamos que al darle dinero, comodidades, lujos... va a dejar su adicción como por arte de magia, estamos equivocados, lo que lograremos es que se haga mañoso.

Sin duda que tener a un adicto en casa es motivo de preocupación, de constante cuidado y vigilancia continua, pero todo este esfuerzo no tendría sentido si esta situación no se contempla con esperanza, con la ilusión de constatar una pronta recuperación, así lo muestran las plegarias de muchos hogares que se dirigen a alguien que creemos "lo puede todo".

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