domingo, 20 de noviembre de 2011

La democracia necesita demócratas


Manuel Gómez Granados

En la semana que concluyó, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la máxima autoridad en su materia en México, revocó la decisión que el Partido Acción Nacional había tomado para nombrar por designación directa a sus candidatos a senadores, un total de 128; a los candidatos a diputados federales en 123 de los 300 distritos en los que está dividido el territorio nacional y a los 200 diputados que se elijen por el principio de representación proporcional.


El Tribunal tomó esa decisión luego de recibir mil 400 quejas de militantes de ese partido, quienes consideraban que se lesionaban sus derechos para ser postulados a esos cargos de elección popular.


La decisión del Tribunal es muy positiva desde distintas perspectivas, pues obliga a uno de los partidos políticos más importantes del país a ser fiel a sus propias tradiciones para la selección de candidatos a cargos de elección popular. El hecho de que el Tribunal haya fallado en ese sentido, luego del alud de denuncias, deja ver que en el PAN, sin importar los errores que se puedan cometer, hay una simiente democrática viva, que rehúsa a someterse a los dictados de minorías y que le apuesta al discurso pero, sobre todo, a las prácticas de la democracia. Muchos ciudadanos aprendimos de democracia en ese partido por sus prácticas y el testimonio de muchos de sus líderes.  El PAN se jacta de ser el partido de los ciudadanos libres y estábamos sorprendidos por la decisión que había tomado.


La decisión del Tribunal electoral podría resumirse en la idea de que la democracia necesita de demócratas; es decir, necesita de personas y de instituciones que practiquen la democracia sin importar cuáles pueden ser los riesgos que ello implique.


Ciertamente, la Comisión Nacional de Elecciones del PAN argumentó, para tomar la decisión que el Tribunal, que existían problemas de coordinación entre los distintos órganos involucrados en la selección de los candidatos que ponían en riesgo la unidad del PAN de cara a las elecciones de 2012 y es verdad, existen divisiones y enfrentamientos inevitables en toda contienda. Sin embargo, como lo hizo el Tribunal, no quedaba claro cuáles eran esos riesgos ni cuáles serían las ventajas de un método de selección que está muy  lejos de ser democrático.


Esto es importante porque, sea uno militante o no, sea uno simpatizante de ese partido o no, es necesario reconocerle al PAN el hecho que fue, durante muchos años, la única organización política efectivamente democrática. A pesar de las dificultades, de la escasez de recursos o de las distancias que tuvieran que cubrirse, los miembros del PAN, a diferencia de los integrantes de otros partidos, seleccionaban libremente a sus candidatos. Lo que es más, ser candidato del PAN en las décadas difíciles, los cincuenta, sesenta o setenta, implicaba sacrificios personales, dificultades, deudas e incluso, en algunos casos, el acoso de las autoridades locales. Los testimonios abundan: José González Torres, Luis H. Álvarez, Efraín González Morfín, Manuel Clouthier, Carlos Castillo, etc.


Se era candidato a sabiendas de los problemas que ello entrañaba y por eso, en la picaresca interna del partido en los cincuenta y sesenta, se decía que los candidatos protestaban “ser candidato, sólo candidato y nada más que candidato”, como reconocimiento de las dificultades que enfrentarían en su aspiración de llegar al Congreso de la Unión.


La decisión del Trife obliga al PAN a ser congruente con su historia y con su identidad como partido democrático. De manera más específica y coyuntural, le da la razón a Josefina Vázquez Mota quien, a las pocas horas de que se conoció la decisión de la Comisión Nacional de Elecciones del PAN, expresó sus reservas acerca de la pertinencia de adoptar una decisión de ese tipo.


Si algo le hace falta a la democracia mexicana son demócratas. Ya tenemos reglas, tenemos instituciones, en algunos casos tenemos tradiciones democráticas muy respetables. Lo que nos falta son personas que, incluso cuando las cosas se ponen difíciles, actúen como demócratas y con las reglas de la democracia que implican renunciar a la violencia, física o verbal, y el compromiso para respetar a la mayoría y los derechos de las minorías


El fallo del Trife no elimina los problemas que el PAN enfrentará en las próximas semanas para decidir quiénes ocuparán las cerca de 2000 candidaturas, entre titulares y suplentes a cargos federales, estatales y municipales, que están en juego para julio del próximo año, sino que lo coloca en un reto enorme para que muestre su casta y su vocación primigenia.
 
manuelggranados@gmail.com

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