domingo, 8 de enero de 2012

¿Qué decimos de los migrantes?

Manuel Gómez Granados.
Como cada diciembre, la Organización Internacional de la Migración, dio a conocer su reporte 2011 sobre las migraciones a escala global (http://bit.ly/OIM2011). Por primera vez desde que se publica el reporte, la OIM centra su análisis en un tema del que poco se habla: ¿qué se dice de los migrantes? y, en función de ello, qué se hace en los países que viven alguna de las modalidades de la migración.

La sugerencia más importante de la OIM es que se enfaticen las ventajas que la migración ofrece a los países de origen, de tránsito y de destino donde ocurren estos fenómenos. Y la verdad es que los medios de comunicación tienen mucho que hacer y decir en este tema, para bien o para mal.

En Europa, los gobiernos surgidos de las crisis en curso (http://bit.ly/RajoyMigrantes), tratan de pasar la factura a los migrantes latinoamericanos, africanos, del este de Europa y asiáticos que, hasta hace unos años, eran vistos como la solución a los problemas del viejo continente.

Por otra parte, en Estados Unidos, donde de manera tan asombrosa como preocupante, dos de cada tres personas dicen que no se debe dar la ciudadanía a quienes, habiendo nacido en ese país, no sean hijos de padres que cuenten con la ciudadanía o que, al menos, hayan llegado a EU con papeles (http://bit.ly/anticiudadania). Lo que es peor, una de cada dos personas apoya leyes de control de los migrantes, como la que aprobó el estado de Arizona, la SB 1070 (http://bit.ly/proArizona). Esta ley, por cierto, será valorada en la Suprema Corte de Justicia de ese país, como parte de la amarga disputa que en la actualidad se vive en torno a estos temas. Ahora, en el contexto electoral, los precandidatos parecen posicionarse con propuestas que endurecen políticas antiinmigrantes.

Las malas noticias no acaban ahí. En Los Ángeles, California, oficiales de policía de esa ciudad (http://lat.ms/tjVUg4), se oponen a una reforma en las reglas aplicables a los decomisos de los autos de indocumentados sin licencias de conducir.

El alcalde, Antonio Villarraigosa, propuso reducir el pago de las multas y trámites que deben cubrir las personas cuyos autos son decomisados, pero los policías angelinos, conocidos por su racismo, se oponen. El riesgo está en que lejos de que cunda el ejemplo de compasión que Villarraigosa trató de ofrecer, se genere una ola de medidas que endurezcan más las multas y trámites contra quienes conduzcan vehículos sin licencia.

En Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg no ha cejado en su intento de presentar las ventajas que esa ciudad obtiene de la migración. No sólo de la migración de los ricos o los educados, sino también de los pobres, al grado que calificó la política que siguen varios estados en materia de migración como “un suicidio” (http://cbsloc.al/tWNykK), pero la realidad es que, en los países desarrollados, Bloomberg es hoy una excepción, no la regla.

En contrate, Uruguay  vive una situación opuesta (http://bit.ly/PueblosFantasmaUru), pues la salida de sus jóvenes a otros países lo ha dejado, según el censo de 2011, con 37 mil personas menos que las que tenía en 2004, además de que tres pueblos están completamente abandonados, y en cientos de poblados viven menos de 10 personas.

No olvidemos, la migración está en el origen mismo de los pueblos y comunidades, ¿Qué habría sido de la humanidad, si nadie hubiera salido de África? ¿Qué sería de nosotros? Sin la migración, muchas de las más importantes transformaciones de las naciones y sociedades hubieran sido imposibles. Las leyes deben servir a las personas, no al revés.

Tiene razón la OIM en urgir a que se hable de lo bueno que genera la migración. Sin embargo, lo que sería más necesario es que, antes de hablar de la migración, habláramos de las personas y sus derechos, y viéramos, en las experiencias de esas personas, las realidades que enfrentan, que viven y que sufren sin reducirlas simplemente a cifras y números de estadísticas.

Podríamos parafrasear a Juan Gelman, el poeta del exilio argentino de los setenta, y decir:

Serías más aguantable migración,

Sin tantos profesores de la migración,

Sociólogos de la migración,

Poetas de la migración,

Llorones de la migración,

Alumnos de la migración,

Profesionales de la migración,

Buenas almas, con una balancita

En la mano, pesando el más el menos,

El residuo, la división de las distancias,

El 2 X 2 de esta miseria.

Un hombre dividido por dos no da dos hombres.

Quién carajo se atreve, en estas circunstancias,

A multiplicar mi alma por uno.
manuelggranados@gmail.com
Enlace: http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=626537

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