sábado, 18 de febrero de 2012

Dí sí al debate

Manuel Gómez Granados.

Gracias a los esfuerzos de un abanico amplio de organizaciones civiles e instituciones académicas, particularmente de México Unido Contra la Delincuencia, el 14 de febrero, inició de la Ciudad de México, un interesantísimo foro llamado Drogas. Un balance a un siglo de su prohibición.

Estuvieron personas que se han distinguido por participar regularmente en los debates sobre este tema, pero también se sumaron voces nuevas. Estuvo César Gaviria, el ex presidente de Colombia, quien ha sido una voz sin prejuicios y, sobre todo, sin la soberbia que enceguece. Y no es que Gaviria simplemente critique la militarización de la lucha contra las drogas, es que también dio cuenta de la manera en que Colombia erradicó el fuero para los altos funcionarios, por el papel que esos fueros tienen en la promoción y el sostenimiento de redes de corrupción. A diferencia de muchos asesores militares colombianos que viajan frecuentemente a México, Gaviria propuso revisar las razones que se invocan para usar a las Fuerzas Armadas e insistió en privilegiar, capacitar y fortalecer a las policías locales.

Otra voz importante fue Arturo Valenzuela, ex subsecretario de Estado en EU, quien subrayó la necesidad de revisar las medidas que se toman ahora, así como la necesidad de reconocer los errores que se han cometido. También de Estados Unidos estuvieron Jack Cole y James Gierach, representantes de LEAP, Law Enforcement Against Prohibition, una asociación de policías y ex policías de Estados Unidos que se oponen a la prohibición de las drogas.

Cole y Gierach señalaron, entre otras cosas, que a 40 años de que Richard Nixon declarara la guerra a las drogas, el saldo es desalentador. Al inicio de la prohibición, a principios del siglo XX, la proporción de adictos era de 1.3%, misma proporción que existía en 1972 cuando Nixon inició la guerra, y es la misma proporción que existe ahora, luego de tantas muertes y del gasto que sólo en EU asciende a 70 mil millones de dólares al año. En otras palabras, la guerra contra las drogas no ha tenido un efecto medible en los patrones de consumo, más bien distrae recursos tan necesarios en otras áreas.

Estuvieron presentes también, desde Australia, Alex Wodak, presidente de la organización Reforma de la ley de drogas, que impulsa reformas en las leyes australianas, así como Nuno Capaz, funcionario de la Comisión de Disuasión del gobierno de Portugal, responsable de aplicar las leyes que despenalizaron el consumo de drogas. Capaz informó de los efectos que esas medidas han tenido en el consumo en Portugal y ofreció datos muy valiosos de la experiencia de su país, que se caracteriza por dar tratamientos similares a los adictos al alcohol y a las drogas como mariguana, cocaína, heroína y otras. Sus investigaciones demuestran que el perfil de los adictos al alcohol es casi igual al de los adictos a las drogas, lo que prueba que no tiene sentido sostener la prohibición de las drogas y la aceptación del alcohol (véase la p. 13 de Unidades de Desabituação Públicas 2010 en http:bit.lydatosportugal).

Ante la contundencia de los datos de tantas y tan distintas fuentes, es necesario preguntar si tiene sentido insistir en prohibir y si no conviene más, como apunta la evidencia, despenalizar y ofrecer un trato humano, de pacientes, a los adictos a las drogas y trabajar más, mucho más, en la prevención. Las elecciones pueden representar una oportunidad valiosa para discutir este tema. Ojalá lo hagamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario