viernes, 9 de marzo de 2012

¿Dónde está el bien común?

Julio César Estevané.

Gran parte de la actividad política actual tiene como fin último el poder y, una vez en el poder, busca la permanencia. Es así como se deforma la naturaleza de la política como búsqueda común del bien común, o peor, haciendo el bien cuando es posible y el mal siempre que sea necesario.

Max Weber, nos dice: "Quien hace política busca el poder. El poder como medio, al servicio de otros fines, o el poder por sí mismo, para disfrutar del prestigio que otorga". Este último modo fue ejercido por algunas "clases políticas" a fin de beneficiarse de él, olvidando al sujeto de todo poder, las personas, el pueblo.

Es necesario, elegir políticos que no hagan del poder un fin en sí, para su provecho, sino la mediación necesaria para realizar el bien común, a partir de abajo, de los mayorías, de los excluidos y marginados.

Una política del cuidado, de búsqueda del bienestar de todos a partir de los pobres. Candidatas y candidatos a la política que entren por amor a la vida de los débiles; vivir con los excluidos, que por dicho compromiso desafíen a intereses. En este tiempo de elecciones, saber cuáles son los proyectos que se proponen cuidar del pueblo constituye el criterio para elegir a la presidenta o presidente que necesitamos. Hasta ahora predominaba una política que cuidaba de la estabilización monetaria, de la inflación, de la deuda externa, de la seguridad de unos cuantos. Todo sin mirar a nuestro pueblo.

La situación empeoró, prácticamente en todos los aspectos sociales. Existió un cuidado meticuloso en los bancos y el sistema financianciero sin embargo tuvo una reacción inversa, ya que se convirtió en administración de las demandas populares, atendidas de forma curativa, sin sanar.

El cuidado con el pueblo exige conocer sus entrañas, sentir sus urgencias, compadecerse de su miseria, llenarse de ira y la mayor parte escuchar.

Debería haber una secretaria de la Escucha. Nuestras y nuestros políticos deberían asistir con frecuencia al Otorrinolaringologo, para que al menos estén en condiciones biológicas de Escuchar al pueblo; y si alguna o alguno quiere dar un paso más indignarse por lo que le ocurre al Prójimo -enfrentar cara a cara lo que el otro siente- si me permiten una alegoría, como una madre. El pueblo merece ese cuidado, cuidado de madre, esta relación amorosa que aleja el miedo, da confianza y realiza el sentido más alto de la política.

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