domingo, 22 de abril de 2012

El Reporte Mundial de la Integridad

La Crónica de Hoy.
Domingo 22 de abril de 2012.
Manuel Gómez Granados.

¿Qué mide mejor el grado de desarrollo de una sociedad? ¿El bienestar de sus integrantes? ¿La perfección o coherencia de las leyes escritas? ¿La proporción del PIB o los presupuestos que se destinan a educación, salud, combate a la pobreza?

Cualquier evaluación que trate de dar respuesta a la pregunta sobre el grado de desarrollo tendrá que considerar en algún momento, temas como la integridad de las instituciones públicas, las empresas privadas, las organizaciones de la sociedad civil, los medios y las personas. Un país no puede ser mejor que las personas que lo habitan.

El concepto de integridad es más amplio que el de desarrollo y, en muchos casos, proyectos de desarrollo bien intencionados, bien fundamentados, y con buenas perspectivas de éxito, fracasan justamente porque al aplicarlos no encuentran un medio que promueva el ejercicio de las virtudes de la integridad.

Ese es el espíritu del Reporte Global sobre la Integridad, que desde hace varios años publica la organización global de la sociedad civil Global Integrity. Éste se puede descargar en http://www.globalintegrity.org/information/downloads). Al explicar las razones que los llevan a elaborar ese reporte, sus autores explican:

“Vemos a la corrupción como un reto universal, no como un problema propio de los países de bajo ingreso. No es un problema que involucra sólo a los gobiernos nacionales. También compete a los gobiernos locales y a las comunidades, así como a sectores clave de la economía. La corrupción no es un problema de ‘desarrollo’; es un problema político y económico. Las soluciones para limitar la corrupción, la transparencia y la rendición de cuentas, no son lujos, sino algo esencial en todo el mundo. Están disponibles siempre que se cuente con liderazgo así como con una sociedad que exija reformas.”

¿Qué nos dice de México? Nos presenta como un país en el que efectivamente se han impulsado iniciativas de mejora en las prácticas de gobierno para dar forma a una sociedad más íntegra, más honesta, en la que los recursos se aprovechen mejor, pero también da pistas para definir los siguientes pasos a seguir; por ejemplo, necesitamos organizaciones empresariales y de la sociedad civil capaces de ser la conciencia crítica e impulsar los cambios que el país necesita. La constatación es evidente: urge reconstruir el tejido social desde la familia, el barrio y la escuela hasta la nación entera.

Una fortaleza de nuestro país es su legislación vigente en este reporte. Sin embargo, como lo podemos confirmar en la vida cotidiana, la perfección de lo que la ley dice, no siempre se traduce en cambios y mejoras concretas en la realidad: “Nada pueden las leyes sin las costumbres”. No sólo eso, México recibe calificaciones muy altas en temas como la integridad de las autoridades en materia electoral, o las leyes en esa misma materia. También reciben altas calificaciones la Auditoría Superior de la Federación y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Los aciertos logrados en el diseño de esas instituciones requieren de muchas más organizaciones de la sociedad civil dedicadas a vigilar y a promover que no existan prácticas de corrupción. También necesitamos que nuestros medios de comunicación encuentren mecanismos eficaces para denunciar actos de corrupción, nos urge mayor transparencia en un tema tan delicado como el financiamiento de las campañas y aprender a resolver conflictos de interés y prácticas de prevaricación en los tres poderes de la Unión, por mencionar algunos ejemplos.

Los mecanismos para transparentar y fiscalizar la aplicación del gasto público pueden mejorar. Necesitamos mecanismos de protección para los funcionarios públicos que denuncien anomalías e incluso delitos. Hay deficiencias en el desempeño de las autoridades encargadas de castigar la corrupción y la independencia del Poder Judicial por resolver.

El Global Integrity Report 2011 coloca a México con un desempeño mediocre, casi en medio de la muestra de 33 países con 68 de 100 puntos posibles.  Mientras marco jurídico de primer mundo promedia 83 de 100 puntos posibles, la aplicación real de ese marco sólo tiene 52 de 100 puntos.

El documento ofrece un muy buen diagnóstico de cuáles son nuestros problemas y, si queremos verlo, ayuda a identificar nuestras áreas de oportunidad. No es responsabilidad exclusiva del gobierno solucionarlos; la sociedad civil, las agrupaciones de empresarios y los ciudadanos en México también debemos madurar mucho más y asumir un protagonismo que ponga en juego tanta iniciativa y talento como sea posible. Nos toca cumplir con nuestra parte. Sin embargo, para contar con una sociedad civil vigorosa y participativa hacen falta leyes y estímulos fiscales que lo permitan y lo favorezcan.

manuelggranados@gmail.com

Enlace: http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=655222

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