sábado, 14 de abril de 2012

¿Por qué es diferente?

Manuel Gómez Granados.

El primero de julio, los mexicanos tomaremos una de las decisiones que constituyen la democracia: elegiremos a nuestros gobernantes y representantes en las Cámaras del Congreso. Estamos en la gran aventura de pensar por qué y por quién votar.
Tendremos la oportunidad de elegir para Presidenta a una mujer que se ha distinguido por su inteligencia, honradez y un trabajo serio y profesional en todas las responsabilidades que le han sido encomendadas. Sólo la ceguera puede desestimar el trabajo que Josefina Vázquez Mota ha realizado como persona y como política.
En Sedesol, mucho tuvo que cambiar en la estructura y las reglas de operación del antiguo Pronasol para convertirlo en Oportunidades: un programa que dirige los recursos del gobierno federal al combate a la pobreza en todos los estados y municipios del país, sin importar quién sea el gobernador o el alcalde. Esto fue posible porque ella se aventuró a pensar “diferente”.
Josefina entendió que la transición a la democracia exigía una transformación radical de muchos programas: integró equipos plurales, interdisciplinares y representativos del mosaico ideológico de México. Recurrió a técnicos y especialistas, como Miguel Székely, quien es, sin duda, la autoridad más reconocida en materia de estudios de desigualdad y de combate eficaz a la pobreza.
Los programas que eran eminentemente asistencialistas fueron transformados: enfoque de desarrollo humano integral, evaluaciones del impacto social y análisis de riesgos en la aplicación de estos recursos públicos. Muchos representantes de organizaciones de la sociedad civil constatamos la transformación de esos programas, su despolitización y que dejaran de ser clientelares.
Como secretaria de Educación Pública no “nadó de muertito”, sino que propuso cambios estructurales, como la evaluación de maestros y el incremento de becas en todos los niveles, a pesar de ataques y amenazas. Como coordinadora de la bancada del PAN, demostró su capacidad para dialogar y lograr acuerdos como el incremento histórico en el presupuesto para educación y seguro popular, incluso sin mayoría en el Congreso.
En el origen de su candidatura a la Presidencia, Josefina asumió el compromiso de una elección interna. Recibió críticas y respondió a ellas sin insultos ni descalificaciones ni golpes bajos. Por el contrario, argumentó, dialogó y convenció a sus pares que, de manera abrumadora, la eligieron.

En muchos sentidos, los ciudadanos mexicanos no somos tomados en cuenta ni escuchados por las autoridades. Pero, como decía Ortega y Gasset: “el buen político ve siempre los problemas de Estado en función de los nacionales. El Estado es sólo un instrumento para la vida del pueblo, por tanto es perfecto cuando disminuyendo él, contribuye a mejorar el bienestar de los ciudadanos. Lo contrario sería el andamio que se hace inquilino y propietario de la casa o el esqueleto que se come la carne en derredor”.

Josefina es diferente porque entiende que la política no es privilegio ni rencor ni hacer trabajo sucio para grupos que quieren conservar u obtener privilegios. Para ella, la política es servicio, diálogo, construcción de acuerdos, trabajo en equipo, participación, prevención y planes de largo alcance. Quiere ser Presidenta para servir a los mexicanos y devolver el poder a la ciudadanía, pues está convencida de la libertad y quiere gobernar con los ciudadanos.

*Analista
manuelggranados@gmail.com
Enlace: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=826336

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