domingo, 3 de junio de 2012

Las razones de mi convicción

Manuel Gómez Granados.
La Crónica de hoy.
Domingo 3 de julio de 2012.

Estamos a poco menos de un mes de concurrir a las urnas para emitir nuestros votos. Después de dos meses de campaña, mi convicción de que Josefina Vázquez Mota es la mejor candidata a la Presidencia de la República no sólo no se ha modificado. Se ha fortalecido.

Josefina representa lo mejor que las generaciones nacidas entre finales de 1950 y principios de 1970 tiene que ofrecer a nuestro país. Los cuatro pilares que integran su propuesta: seguridad, bienestar, productividad y México sustentable, pueden llevarnos a superar los obstáculos que detienen nuestro potencial.

En cuanto a lo que dicen las encuestas, no es que ignore o no conozca lo que dicen acerca de la marcha de la campaña. Es que mucho de lo que se difunde a partir de esos datos ha sido distorsionado por los intereses de quien lo dice.

Cualquier estudiante de estadística sabe que uno puede dar forma a los datos para que, sin necesidad de mentir, cuenten una historia que favorezca una cierta perspectiva, una manera de entender los problemas que se nos plantean y, sobre todo, alguna de las posibles soluciones.

El orden, la forma y los métodos de las encuestas, muchas veces resulta más importante que la información contenida en ellas. Cinco verdades se pueden concluir:

Primera verdad: la imagen del aparentemente invencible candidato del PRI de finales de 2011 ha desaparecido. En los últimos cinco meses, Enrique Peña ha perdido un promedio de 15 puntos. A diferencia de las elecciones previas, la de 2012 se volvió una elección "de tercios", es decir —por primera vez—, las tres principales fuerzas políticas del país están en condiciones de ganar.

Lo importante en estos momentos no es analizar las encuestas ni lo que algunos medios de comunicación difundan al respecto, sino poner atención a las propuestas de los candidatos y compararlas con nuestras necesidades y deseos para México.

La segunda verdad que arrojan casi todas las encuestas es que el número de indecisos creció a más de 16 millones de personas. Muchos electores no saben qué hacer. Necesitan información y, sobre todo, necesitan argumentos para decidir el sentido de su voto.

Una tercera verdad que podemos deducir es que cuando se les pregunta a las personas quién influye más para que decidan por quién votar, la mayoría reconoce que la familia es su mayor influencia en esos temas, seguida por los medios de comunicación, y después por los amigos. Eso nos permite comprender que la mejor manera de actuar en una elección tan intensa como la que vive ahora el país, es hablar con nuestros familiares y amigos acerca de lo que está en juego en esta elección.

Podemos superar la visión de votar por el que tiene mejor imagen o en contra de quien tiene mala imagen. Podemos convencer a los demás si los ayudamos a comparar las propuestas de los candidatos, por ejemplo: si las reformas que promoverán para generar más empleo son realistas y factibles, si el fortalecimiento de las finanzas federales y acciones para garantizar la seguridad son pertinentes, si las acciones para garantizar un mejor servicio de salud son alcanzables, si hay voluntad política de combatir la corrupción y la impunidad, etc.

Cuarta verdad. También está el delicado problema de los márgenes de error, que en encuestas electorales tienden a ser elevados por el número reducido de las entrevistas que se hacen. En algunos casos estas se validan con sólo mil cuestionarios. Y aunque las salvaguardas que el IFE impone evitan que se publiquen encuestas "truchas", eso no impide que, en algunos casos, los márgenes de error sean altos y se reduzca la calidad de la encuesta. En Hidalgo y Yucatán se hablaba de 20 puntos de diferencia y cerraron en cinco.

Finalmente, está el problema de la manera en que las casas encuestadoras pasan de la intención "bruta", es decir, la que reconoce a los indecisos como una categoría distinta del resto de las personas que sí dicen por qué partido votarán, a la intención "efectiva", o sea, el cálculo que cada encuestadora hace, a partir de criterios distintos, de cómo se distribuirán los votos. Es en ese paso de una intención a otra donde ocurre la mayor variación entre los resultados.

La contienda no ha terminado. Quedan cuatro semanas de trabajo intenso que cada partido y candidato deben aprovechar al máximo. A los ciudadanos nos tocará resolver esta elección y decidir con conocimiento de causa.

Enlace: http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=666054

manuelggranados@gmail.com

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