lunes, 2 de julio de 2012

Los indocumentados, entre tres fuegos.

Manuel Gómez Granados.
La Crónica de Hoy.
Domingo 1 de julio de 2012.

El martes de la semana anterior, mientras México se preparaba para la jornada electoral de hoy, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos decidió el caso de la controversial ley SB 1070 de Arizona. Lo hizo con un razonamiento similar al que ha seguido en casos parecidos: rechaza que los estados tengan facultades para perseguir de oficio a las personas que carezcan de los documentos migratorios necesarios para considerar que están legalmente en ese país.

Esta decisión es una victoria parcial que llega poco más de una semana después de que Barack Obama decidió salir de su letargo en materia migratoria y ejerció el 15 de junio facultades que ha tenido desde el primer día de su administración. Esta decisión generó una suerte de amnistía parcial para quienes hayan vivido en EU suficiente tiempo para haber cursado sus estudios de secundaria y/o que tengan la suficiente edad para haber estado enrolados en las fuerzas armadas de ese país.

Sin embargo, ni la solución de Obama, que beneficia a quienes tengan entre 17 y hasta 30 años, ni la solución de la Suprema Corte, que atempera las pretensiones anti-inmigrantes de Arizona y un puñado de estados de EU, resuelven el problema de cerca de 10 millones de indocumentados.

La solución de Obama ayuda parcialmente a quienes pueden realizar trabajos manuales o para quienes se hayan enrolado en las fuerzas armadas, pero deja a los mayores de 30 años en una suerte de limbo que los golpea a ellos y a sus familias. La solución de la Suprema Corte deja intocado un aspecto muy preocupante de la ley SB 170 de Arizona, que es la llamada “Show-me-your-papers-Law”, es decir, “enséñame tus papeles”.

La policía de Arizona está facultada, cuando existan sospechas fundadas, para exigir documentos que prueben la situación migratoria de los detenidos. Si el indocumentado no ofrece documentos, entonces las policías locales pueden contactar a las federales y preguntar si desean que la persona sea detenida o no.

Lo que se eliminó de la SB 1070 son sólo sus aspectos más ferozmente racistas que implicaban que, sin que hubiera sospecha fundada o causa probable, las policías locales podían exigir a cualquier persona presentar documentos y, si no lo hacía, arrestarlo e iniciar la deportación.

Esta victoria parcial de Obama sobre Arizona ha tenido un alto costo, pues tuvo que enfrentar al ministro Antonin Scalia, veterano de más de 20 años en la Corte. En una situación poco frecuente, Scalia vociferó una opinión minoritaria que reivindicaba los supuestos de la SB 1070. Más allá de que él es descendiente de italianos que llegaron a EU con una mano adelante y otra atrás, el ministro vociferó de manera improvisada su oposición a la decisión mayoritaria de la Corte y, sobre todo, a la amnistía parcial de Obama. La opinión mayoritaria de la Corte y la posición minoritaria de Tony Scalia pueden leerse, en inglés, en http://bit.ly/CorteEUSB1070Arizona.

Ahora, cerca de 10 millones de personas indocumentadas, la mayoría de ellos mexicanos, quedarán como rehenes de un fuego entre tres distintos flancos. Por una parte, la presidencia interesada en recapturar la simpatía de los latinos indignados por la manera en que Obama expulsó más inmigrantes que cualquier otro presidente de EU. Por la otra, la rijosa Cámara de Representantes, controlada por republicanos, que sabe que Obama no las tiene todas consigo por el manejo de la economía y su posición en materia de matrimonios entre personas del mismo sexo. En el tercer flanco, una corte con un ala conservadora que, como lo demostró Scalia, ve a Obama y a los indocumentados como enemigos que merecen ser perseguidos y expulsados.

La elección en EU no ayudará a que se atemperen las cosas. Obama, en el mejor de los casos, compró tiempo para los indocumentados de entre 17 y 30 años, pero el temor a las deportaciones continúa, y una vez que la Corte ha dejado ver que acepta la lógica de la “Show-me-your-papers-Law”, no sería difícil que otros estados redacten leyes similares.
Los migrantes seguirán así, como la carne de una guerra contra nosotros mismos. Y no sólo en EU. Es el caso de Europa y de México. Miles de migrantes están varados, ahora mismo, en Chiapas, México, a la espera de que los ferrocarriles de carga ahora varados reinicien sus recorridos.

Son personas, sin importar su origen nacional, religión, sexo son personas. Urge descriminalizarlos, pues no es lo mismo indocumentado que delincuente. Urge superar el nosotros y los otros, para reconocer que son personas y que como nosotros, tienen derechos inviolables e irrenunciables.

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