domingo, 19 de agosto de 2012

El compañero de Romney


Manuel Gómez Granados.
La Crónica de Hoy.
Domingo 19 de agosto de 2012.

La temporada electoral en Estados Unidos recibió el último impulso antes de la cita del primer martes de noviembre, fecha en que —como marca la tradición de aquel país— se elegirá al  y vicepresidente. Quien faltaba era el  de fórmula de Mitt Romney, el ex gobernador de Massachusetts, que será el candidato presidencial. Para ocupar la , se optó por una de las  del  Republicano, el  por Wisconsin, Paul Ryan.

Se trata de un político carismático para la base conservadora. La suya es la , tan socorrida en la política estadunidense, del self-made man, de la persona que debe todo su éxito a su empeño y esfuerzo personal. Así es como llegó a ser representante en el Congreso, así se ha mantenido ahí y es por eso que Romney lo escogió como complemento de su propia biografía que es, más bien, la del hijo de uno de los magnates de la industria automotriz de EU. Empero, a pesar de la manera en que Ryan se presenta a sí mismo como producto de su propio esfuerzo, es necesario reconocer que su carrera está marcada por tantas contradicciones respecto de sí mismo y respecto de su compañero de fórmula, que resulta difícil imaginar cómo podrá reconciliarlas.

Entre las contradicciones más notables de Ryan está que se identifica a sí mismo como un político católico, defensor de la vida y que rechaza la práctica del aborto y, sin embargo, se le conoce por su profunda simpatía por la filósofa ruso-americana Ayn Rand. Y es que Rand, además de defender la práctica del aborto, se declaraba abiertamente atea y fustigaba frecuentemente al ala del Partido Republicano encabezada por Ronald Reagan por promover lo que Rand calificaba como un intento “para regresar a la Edad Media, gracias a la  anti-constitucional de la religión y la política”, según lo señala la biógrafa de Rand, la profesora Jennifer Burns en un artículo que publicó la semana pasada The New York Times (http://bit.ly/BurnsRandRyan).

Además de las dificultades para conciliar la filosofía de la “diosa del mercado”, como Burns llama a Rand, con el catolicismo, Ryan enfrentará la difícil tarea de conciliar su propio pensamiento y récord como legislador con las decisiones que Romney tomó en Massachusetts. Entre las contradicciones más notables está la marcada oposición que Ryan ha expresado por la reforma del sistema de salud que Barack Obama promovió y que finalmente fue aprobada por la Suprema Corte de Justicia de ese país en julio de este año.

Las contradicciones no involucran sólo a Ryan. También a Romney, pues lo que se aprobó a escala federal en julio, es una legislación muy parecida a la que éste promovió como gobernador en 2006 (http://bit.ly/RomneyObamaCare).

Otro problema, que directamente involucra a México, es el de las políticas anti-inmigrantes que Romney, pero sobre todo Ryan, promueven. Romney hace todo lo posible por “olvidar” que han sido grandes fondos de inversiones, como Bain Capital en el que Romney hizo su fortuna personal (http://bit.ly/RomneyVanityFair), los que más se han beneficiado de la desindustrialización de EU, que es lo que explica la pérdida de empleos y muchos de los problemas que afectan a nuestros vecinos.

A pesar de que está bien documentado ese proceso y el papel que los fondos de inversión tuvieron en él, el Partido Republicano prefiere decir que son los inmigrantes quienes quitan empleos a los estadunidenses. Esa “explicación” es lo que alimenta los ataques sistemáticos a los inmigrantes, así como las leyes que distintos estados de aquel país promueven para expulsar a los indocumentados.

Eso podría ayudar a Obama a reelegirse, pues hará imposible que latinos y asiáticos con familiares indocumentados voten por Romney. Especialmente luego de que el 15 de agosto pasado inició el proceso para que miles de jóvenes, los dreamers, que llegaron a EU sin papeles, puedan obtener documentos que impedirán que los deporten y les permitirán conseguir empleos al menos por dos años. No hay duda de que ahora Obama intenta recuperar las simpatías de los latinos. Sin embargo, la campaña de este año no será una contienda de propuestas. Más bien lo contrario. EU vivirá una elección difícil; plagada de acusaciones y descalificaciones mutuas, agravadas por los SuperPAC, los Súper Comités de Acción Política. Estos comités, el más joven monstruo del bestiario de la política estadunidense, sirvieron para eliminar las restricciones en el gasto de campaña, que sin considerar el gasto corriente de los partidos, será superior a los 200 millones de dólares entre republicanos y demócratas.

manuelggranados@gmail.com

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