miércoles, 22 de agosto de 2012

Las mujeres de Chiconcuautla quieren trabajar

José Miguel Herrera Romero.

En la sierra norte de Puebla, se encuentra el municipio de Chiconcuautla,  rodeado de bosques, en medio de sinuosos caminos de terracería. El municipio tiene una población de 13, 592 habiantes, de los que 11,143, más del 82% de la población, es indígena. La comunidad enfrenta la adversidad y la pobreza con trabajo constante; muchos de sus habitantes lo hacen mediante el cultivo de maíz, frijol y chile, que es para autoconsumo. Pero también muchos de los jóvenes salen de sus comunidades en busca de mejores opciones de trabajo y de vida, y emigran a las ciudades.

En esa zona, CENADIN AC ha realizado actividades de acercamiento con la comunidad. La más reciente de estas fue a finales del julio de 2012, con un taller de promoción del trabajo productivo con mujeres indígenas interesadas en participar. Treinta mujeres líderes de las comunidades de san Lorenzo y de Chiconcuautla se dieron cita, en medio de una lluvia intensa, que podría desanimar a cualquiera, pero no a ellas, que asistieron puntuales y dispuestas a trabajar, como lo han manifestado siempre.
En este último taller de iniciación al trabajo productivo, compartieron sus problemas, entre ellos, su preocupación por producir sus alimentos, mejorar la alimentación de sus hijos y generar ingresos adicionales para mantener dignamente a sus familias.
CENADIN les presentó alternativas para que cultiven ellas mismas sus alimentos. Una de estas opciones es trabajando en grupos productivos con invernaderos tecnificados para cultivar hortalizas o setas orgánicas. Durante esta actividad, pudieron conocer una nueva forma de setas, no obstante que ellas ya las conocen; al mismo tiempo, se generó un espacio para compartir sus puntos de vista sobre la manera de resolver sus problemas.
Ellas propusieron mejorar la alimentación de sus familias. Para ello, decidieron formar tres grupos, para que con la asesoría y acompañamiento de CENADIN inicien un proyecto donde puedan cultivar setas.
Entre otras conclusiones que ellas hicieron en el taller, expresaron que con la voz de todas, en la medida que expresen sus ideas, pero sobre todo, con el trabajo y su compromiso en proyectos grupales, pueden sumar la fuerza necesaria para lograr las metas que se propongan. Si son capaces de enfrentar sus miedos y si se organizan, juntas pueden encontrar soluciones a sus problemas.
Para CENADIN, este deseo de mejorar y organizarse, son fundamentales para impulsar el trabajo con las comunidades.
El cultivo de hortalizas o setas orgánicas en invernaderos tecnificados puede ser una solución para que la gente cultive sus propios alimentos, con bajos costos y con un alto valor alimenticio. Además, en la medida que los cultivos se cuiden, los excedentes de producción se podrían comercializar. De esta manera, también pueden iniciar alternativas para elevar sus ingresos.
Las mejores experiencias de proyectos productivos ocurren con grupos que están organizados. En Chiconcuautla, el potencial de trabajo grupal de las mujeres, la conciencia de su fortaleza en grupo, sus experiencias de trabajo y su disposición a participar de manera asociada para cultivar setas, ofrece muy buenas condiciones para detonar una alianza entre la institución y la comunidad.
Las mujeres de Chiconcuautla quieren formarse y capacitarse más para realizar proyectos que beneficien a su comunidad. Están animadas y quieren darle lo mejor a sus hijos y construir mejores opciones para el desarrollo de sus familias. Con apoyos y, sobre todo, con acompañamiento, podernos ayudarles a mejorar.
¿Quieres apoyarlas tú también?




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