viernes, 21 de septiembre de 2012

Entrega de despensas, ¿Sólo una dádiva?


Miguel Herrera Romero
Es la sierra norte de Puebla, son las 3 de la mañana. Eufemia, al igual que otras mujeres y hombres de varias comunidades, se despiertan para ir al centro de desarrollo de Chignahuapan, cabecera municipal. Esta semana les tocó su turno de participar en el equipo de voluntarias que organizarán la entrega de despensas . Deben actuar de prisa, pues a las 4 a.m. sale un torton con rumbo a la ciudad de Puebla.
En Puebla, una vez que lleguen a las bodegas de Banco de Alimentos, deberán aguardar en fila turno para ser atendidos. En esta ocasión les fue bien con el tráficoa y llegaron temprano. A las 7 a.m. les atendieron. La logísitica es muy acelerada, pues conforme llegan camiones que donan alimentos, tienen que seleccionar rápidamente aquellos que tengan vida útil y subirlo a su torton, por lo que el contenido de las despensas siempre varía. Esta operación debe realizarse hasta complementar productos suficientes para 700 personas. Es necesario proceder de prisa, pues hay otras personas de otras instituciones que también recibirán estos apoyos.
Aproximadamente a las 11 de la mañana han terminado. Cansadas, vienen de regreso a su municipio, sin poder dormir. No hay espacio para hacerlo. Son 6 personas en la cabina. En el camino, el calor y el peso de las hortalizas provoca que algunas se hechen a perder.
Cuando llegan a la ciudad de Chignahuapan, en el Centro de Desarrollo ya les esperan otros compañeros y compañeras, para ayudar a bajar muy de prisa las cosas y separan la fruta o verdura que se estropeó, para utilizar la en la producción de abono orgánico. De inmediato, se forman las despensas que se entregarán, esta vez bolsa por bolsa.
A las 4 pm comienzan a llegar las demás personas que recibirán los apoyos. A veces bajan familias enteras, pero cada vez más se organizan, cooperan entre ellas y pagan entre todas la renta una camioneta, en donde transportarán las bolsas de su comunidad.
Las personas comienzan a retirarse aproximadamente a las 7 pm. y después de esa hora inicia el trabajo de aseo del Centro de desarrollo. Después, los voluntarios y coluntarias tienen que trasladarse todavía desde Chignahuapan a su comunidad donde aguardan pacientemnte a las familias que recibirán su despensa.
La semana pasada, cuenta Eufemia, como le tocó ser voluntaria, tuvo complicaciones para conseguir transporte a esa hora y llegó a su comunidad a media noche. Ya no había nadie para esperarla, tuvo que descargar sola las despensas y las entrego al día siguiente.
Eufemia, como muchas otras mujeres, son un testimonio de una organización comunitaria que se detona, cada vez con más contundencia. Estas personas, hombres y mujeres, en la medida de sus posibilidades, aprenden a ponerse de acuerdo y hacer más eficaz este proceso. Se comunican entre ellas para apoyarse, toman turnos para participar en la selección y reparto de despensas, etc.
Yo tuve la oportunidad de colaborar con ellas en el reparto de despensas. Deben ser aproximadamente 8 kilos por bolsa, así que cuando llegan y piden las de sus comunidades, las mujeres, que son mayoría en esta actividad, tiene que trasladar 3, 6, 15, 20 y hasta 33 bolsas al vehículo que las llevará a sus comunidades. El esfuerzo físico adicional a la organización es encomiable.
Por otra parte, la interacción entre estas personas es fascinante. Poco a poco se van conociendo cada vez más entre todas, pues toman turnos para participar; en la alegre convivencia que se detona mientras aguardan turnos para recibir despensa y entre los equipos de voluntarios que colaboran, comparten sus inquietudes, platican sobre sus experiencias en proyectos productivos donde participan y, sobre todo, se construyen lazos de amistad entre habitantes de una zona. Cada vez más, dejan de considerarse sólo como integrantes de una comunidad, para volverse compañeras de proyectos y amigas de una misma región. No cabe duda que con acciones como estas, se contribuye de manera continua a la generación de capital social.Ha sido un honor participar con ellas y hacerme compañero en esta jornada, conocer su trabajo y su esfuerzo. 
Las personas se involucran en el proceso de recoger, formar y entregar despensas, y además de estos apoyos también se dan asesorías jurídicas, procesos de formación y capacitación para el trabajo y se ofrecen proyectos productivos.

 
Con acompañamiento, estas acciones se vuelven el germen de una auténtica transformación en la región.




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