sábado, 27 de octubre de 2012

El mundo en una esfera

Manuel Gómez Granados.
Excelsior.
Sábado 27 de octubre de 2012.

Mañana domingo, 28 de octubre, en Chignahuapan, un municipio de la sierra norte de Puebla, artesanos hábiles, ingeniosos, creativos, se juegan la vida. Se la juegan con la venta de productos que han elaborado a lo largo del año en pequeños talleres familiares. Se la juegan con la celebración de la Feria de la Esfera.

Esta actividad les permite desplegar todas sus habilidades, y les exige una reflexión constante acerca de lo que sus clientes potenciales desean para adornar sus casas u oficinas como parte de las celebraciones de Navidad, Año Nuevo y Día de Reyes.

No es fácil, pues no cuentan con los apoyos financieros que las fábricas de esferas en China reciben de su gobierno. No es fácil, porque tampoco tienen los recursos para desarrollar una red de comercialización que lleve sus productos a las grandes cadenas de tiendas de autoservicio o tiendas departamentales. No es fácil, pero es algo que se ha convertido en un elemento fundamental de la vida de los productores de esferas, todos ellos talentosos artesanos. Tan talentosos que, los últimos dos años, distintas oficinas de la Santa Sede, en Roma, fueron adornadas por las esferas elaboradas por los artesanos de Chignahuapan.

Son artesanos que no sólo producen esferas. Como toda comunidad bien integrada, muchos productores de esferas forman parte de un proyecto más ambicioso, integral, que incluye la mejora de los suelos por medio de la producción de composta, así como la producción intensiva de hongos y hortalizas que les permite mejorar la dieta de sus familias, depender menos de la compra de alimentos y, sobre todo, arraiga a las personas, las mantiene unidas con sus familias y evita los riesgos asociados con la emigración a Estados Unidos o a las grandes ciudades de México.

Quienes compran esferas a los artesanos de Chignahuapan, no sólo adquieren productos de alta calidad. Con el dinero que reciben por las esferas y otros productos como dulces, quesos, pan, licores, apoyan el desarrollo de las comunidades y las familias de ese municipio, y lo hacen de una manera que libera y dignifica el trabajo de los artesanos y sus familias. No es sólo el dinero; es el reconocimiento a la calidad del trabajo de los artesanos y las posibilidades que abre esa peculiar manera de consumir, que implica una suerte de voto de confianza a las familias de este municipio poblano.

Quienes quieran ir a Chignahuapan a hacer sus compras de esferas encontrarán, además de la Feria de la Esfera, un espacio único, con lagos, balnearios, aguas termales, comida sabrosa. Todo en una atmósfera limpia, segura, sin los temores que acompañan la vida en la Ciudad de México, en el marco que ofrecen los bosques de las faldas de los volcanes. En resumen, una belleza difícil de igualar, y todo a poco más de dos horas de viaje de la Ciudad de México.

Si, por la razón que sea, usted necesita o desea renovar la dotación de esferas con las que adorna su casa o su lugar de trabajo, considere la posibilidad de visitar Chignahuapan. Se divertirá y tendrá la oportunidad de ayudar a los artesanos y sus familias que, en las próximas dos semanas, como cada año, se jugarán la vida, haciendo lo que mejor saben hacer: hermosas esferas.

También puede comprar esferas de Chignahuapan en las oficinas de la Fundación Luis María Martínez, IAP: Jaime Nunó no. 25, colonia Guadalupe Inn, delegación Álvaro Obregón, México D.F. www.luismariamartinez.org.
               
*Analista
manuelgomezg@gmail.com

Enlace: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=184&id_nota=866567

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