domingo, 25 de noviembre de 2012

Peña en Washington

La Crónica de Hoy.
Domingo 25 de noviembre de 2012.
Manuel Gómez Granados.

A una semana de su toma de posesión, Enrique Peña Nieto visitará a Barack Obama y se reunirá también con Stephen Harper, primer ministro de Canadá. Lo hace en un momento difícil para México dados los efectos de la guerra contra el narcotráfico, que han hecho —entre otras cosas— que 59 por ciento de los estadunidenses vea a México como “una fuente de problemas”.

Peña Nieto tendrá la ventaja de que Obama enfrenta un dilema interno que ningún otro presidente de EU ha enfrentado: 19 entidades de EU han legalizado el consumo médico de la mariguana y de ellas, dos (Colorado y Washington) consideran legal el uso recreativo. Es un escenario sin precedentes, al que se deben agregar los pasos que han dado recientemente Uruguay y Argentina.

Que 59 por ciento de los ciudadanos de EU nos vean como causa de problemas no es difícil de comprender. En un sentido, las noticias que salen de México tienden a ser, casi siempre, malas. Basta ver las recomendaciones que frecuentemente publica el Departamento de Estado de EU para que no se visiten algunas entidades de México. En la más reciente edición de las alertas del Departamento de Estado, publicada el 19 de noviembre, la recomendación de no viajar alcanza ya a 19 estados de nuestro país.

En otro sentido, aunque la opinión pública de aquel país es favorable a una solución negociada al problema que plantea la migración mexicana indocumentada, también hay sectores que no lo aceptan. Son grupos que, desde distintas trincheras, hacen todo lo posible por advertir de los supuestos riesgos de la migración mexicana. Que la legislación mexicana en materia de migración sea inhumana, farragosa y no sea ejemplo de trato humanitario a los nacionales de otros países, no ayuda, y hace más fácil que nos vean como un problema.

Tristemente, existe una industria de “análisis” que lejos de alentar la ponderación seria de los problemas que enfrentamos, le apuesta más bien a soluciones que favorecen sus actividades comerciales. Es el caso, entre otras empresas, de Stratfor, que cuenta en sus filas con antiguos operativos de la Agencia Central de Inteligencia que ahora, fuera del gobierno de EU, impulsan medidas más radicales, más violentas y más dominadas por la lógica policíaco-militar que las que el propio gobierno de EU defiende. Unos días antes de la visita de Peña a EU Stratfor publicó un documento que —a diferencia de la mayoría de sus documentos— fue de libre acceso en el que la empresa consultora de seguridad nacional trata por todos los medios a su alcance de decir que Peña no podrá modificar los términos en los que se libra la guerra contra las drogas.

La visita de Peña a EU debe servir para redefinir los términos de la relación con EU y para romper con esta imagen de México como un país sumido en una
guerra civil. Esto no implica entrar en una lógica de conflicto con EU, implica simplemente fijar nuevos términos para las relaciones entre ambos países; términos que reflejen los resultados de las elecciones a ambos lados del Bravo en el 2012.

En EU, Obama no hizo, ni en 2008 ni en 2012, de la guerra contra las drogas una prioridad de su campaña y en México, ni Peña ni cualquiera de sus tres adversarios hizo del combate al narcotráfico una prioridad, más bien lo contrario; el único precandidato que hizo de la guerra contra las drogas una prioridad, Ernesto Cordero, fue descartado por su propio partido. Lo que es más, la legalización de la mariguana en Colorado y Washington (con fines recreativos) y en Massachussets (con fines medicinales) permite replantear la relación de modo que no esté definida por las premisas que siguieron George W. Bush y Felipe Calderón en la Iniciativa Mérida.

La Iniciativa Mérida no sólo fracasó en México. En EU los electores han rechazado ya en dos elecciones presidenciales la lógica militarista con la que EU actuó en los años de Bush. Y Centroamérica se ha convertido en un panteón en los últimos 4 años. No hay ejército que resista los cañonazos del narcotráfico y por eso se necesita de una estrategia inteligente, novedosa, centrada —como ocurre con el tabaco y el alcohol— en la prevención integral y no en la persecución de los adictos.

Peña tiene frente a sí la oportunidad para aprovechar los resultados de las elecciones a ambos lados del Bravo. Ojalá que la aproveche en Washington.

manuelggranados@gmail.com

Enlace: http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=709934

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