sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Y Xochimilco?



Manuel Gómez Granados.

Excelsior.
Sábado 24 de noviembre de 2012.

El actual gobierno del Distrito Federal se despide, con la ventaja que le da la elección: amplia victoria de la izquierda que extiende a Miguel Mancera un voto de confianza para que impulse su plan de gobierno.

En este escenario, donde predomina una filosofía política, poco se dice de lo que ocurrirá con zonas vitales para el futuro del Valle de México, como los canales de Xochimilco. En los últimos 20 años, allí y en varias zonas de la capital del país, ha crecido desordenadamente la mancha urbana.

Hay quienes creen que eso resuelve algún problema, pero pierden de vista que el precio ha sido y será muy elevado. Este año el costo aparentemente fue menor porque no hubo intensas lluvias como en 2011, sin embargo, no se ha querido entender algo que Nueva Orleáns aprendió en 2005, y que en 2012, Nueva York también tuvo que aprender con la destrucción de muchos espacios públicos y privados. La lección que la naturaleza enseñó a esas ciudades y que en México insistimos en “olvidar” es que los pantanos, ciénegas o lodazales —sin importar qué tan “feos” se vean— cumplen una función fundamental: sirven como “esponjas” que amortiguan el impacto de las lluvias torrenciales, pues absorben y almacenan los excedentes de lluvia.

En el Valle de México, soberbios como somos, hemos creído que resolveremos estos problemas mediante obras de infraestructura hidráulica. Eso animó, ya desde finales del siglo XIX, a entubar ríos como La Piedad, desecar el Lago de Texcoco y, una vez que logramos la “hazaña” en los 1930, empezamos a hacer lo mismo, aunque de manera hipócrita, con el Lago de Xochimilco.

Los lugares que ocuparon esos espacios rápidamente fueron ocupados por construcciones, que siempre están en riesgo de inundarse.

Las nuevas administraciones del gobierno federal y del DF están a punto de tomar posesión. Ni Enrique Peña ni Miguel Mancera, han expresado algo sobre el futuro de Xochimilco y zonas estratégicas para la ecología.

Urge que más allá de las fotos en trajineras, exista de parte de los gobiernos federal y del DF un compromiso serio para transformar Xochimilco: limpiar y proteger los canales; resolver los desniveles del agua de modo que no haya inundaciones y zonas secas; construir represas y darles mantenimiento a las que existen; revisar inteligentemente las complicadas vías de acceso; alentar el turismo, invertir en infraestructura, recoger la basura... Y apoyar en serio a la zona chinampera. La mejor manera de hacerlo es alentar la producción agropecuaria sustentable e intensiva. En suma, un plan sistémico, y es una solución que no tendría por qué implicar más gastos si consideramos que en los últimos tres años los rendimientos de las inversiones en maíz han sido similares a las del oro.

Además, es indispensable que participen organizaciones sociales que coadyuven al desarrollo integral. La Fundación Luis María Martínez IAP, por ejemplo, capacita y ofrece apoyos para que pequeños productores mejoren sus prácticas mediante biotecnologías y comercialicen mejoren sus productos. Sin un compromiso claro para desarrollar esa zona, seguiremos como hasta ahora: empobrecimiento, rezago e indiferencia, que podría llevar a la desaparición total del Lago de Xochimilco.

Por cierto, en estos días los productores hacen un gran esfuerzo para vender flores de nochebuena, particularmente los de San Gregorio Atlapulco. Una buena manera de ayudarlos es comprarles sus productos.

manuelggranados@gmail.com

Enlace: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=opinion_interior&cat=184

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