jueves, 13 de diciembre de 2012

Crónica Guadalupana


Jesús Arturo Torres León.

La fe del pueblo mexicano

La sagrada imagen de nuestra Señora de Guadalupe, al vestirse de la cultura de los pueblos Anáhuac, trajo para ellos y para los españoles un mensaje, el cual rápidamente interpretaron y asimilaron a través de su sagrada imagen, gracias a su conocimiento, no de las letras sino de figuras y caracteres. Fue desde entonces, la milagrosa imagen de Santa María de Guadalupe, un libro abierto donde ellos leyeron la voluntad de la preciosa Señora, misma que se nos urge realizar a todas las personas de este siglo.

Xanta Malia –Santa María- tres elementos del códice guadalupano

El rostro de la Virgen: su rostro de diosa joven y madre niña encarna en sus facciones no al indio, ni al español, sino al mestizo; síntesis de una nueva raza cósmica. Su mirada con la que perfectamente a todas partes está mirando refleja, serenidad, ternura y bondad. Ella se dirige a nosotros con la cabeza inclinada en señal de reverencia y respeto. Nos mira no como esclavos sino como a hijos muy amados.

El Manto: La cubren de la cabeza a los pies cuarenta y seis estrellas de ocho puntas que con el centro dan el número 9. Este número recuerda el nacimiento de Quetzalcoatl. Su manto azul semeja al que usaban los más altos tlatoanime. Las estrellas del manto ocupan la misma posición que las estrellas del cielo tuvieron en el solsticio de invierno de 1531, año de la aparición.

Moño negro: el moño negro anudado en la parte superior del vientre anunciaba su maternidad, además de ser indicativo de ser una mujer noble. El Nican Mopohua así se refiere a ella, como una mujer noble. Las mujeres indígenas cuando estaban embarazadas se ceñían arriba de la cintura para dejar libre el abultamiento del vientre.

Peregrinos y fervor
Una gran marcha de pueblos llegó a la basílica de Guadalupe. Muchas personas hicieron dos o un día de camino. Comunidades enteras y familias llenas de calor humano.  La carretera de Puebla se vio llena de luz, pues venían autobuses, coches, camiones de carga adornados y de luces de colores e imágenes de la Guadalupana. De Toluca innumerables carros venían en larga fila, las personas alegres por llegar a la casa de la Madre. De Morelos llegaron autobuses con mantas y singular alegría. Y así todas las avenidas del DF estaban con peregrinos a paso lento y en paz.

Fue conmovedor ver como tantas familias salieron a las calles a dar de comer al peregrino, unos dieron agua de jamaica, otros arroz y frijoles, tortas y muchos más dieron guisados mexicanos. Se podía ver la sencillez del pueblo peregrino y la solidaridad de otros más.

De entre la gran cantidad de personas se abría paso a las personas que iban de rodillas desde Peralvillo (donde esta la Cruz de la evangelización) hasta los pies de la Virgencita de Guadalupe. Ellos traen una “manda”, una señora me dijo que su esposo va de rodillas pues le da las gracias a la Virgen por sanar a su hija que estuvo grave. El señor iba agotado con tenacidad, sus dos hijos pequeños le iban poniendo cartones y una cobija para hacerle menos rudo el trayecto. ¿qué les puede decir uno? Si no darles una frase que los anime.

En la explanada de la Basílica hubo grupos de danzantes y cantos a la Morenita del Tepeyac.  Tantas familias fueron a pasar su día y oír misa. Los confesionarios tenían largas filas, en la Eucaristía decenas de sacerdotes daban la comunión. A cada hora hubo misa y el ambiente fue de fraternidad. Desde el día 10 hasta hoy día 12 han estado en la Villa unos 8 millones de personas de más de 300 pueblos.

En la antigua basílica hubo rezo del rosario y horas santas, en el Pocito la gente se acercaba a buscar agua bendita y en el Cerrito la gente subió a orar y contemplar el valle de México. Todos los peregrinos ven a Santa María de Guadalupe como una madre que espera ver a cada uno de sus hijos.

La Madre de Guadalupe estuvo para recibir a cada mujer y cada hombre, a cada familia a cada comunidad, muchos viajaron con el calor del Sol y otros a luz de la Luna y el frío de la noche. Ella, Santa María de Guadalupe, está en el ayate revestida del Sol que representa a Dios que está en la Tierra. A los pies de la Guadalupana está la Luna que representa a México Tenochtitlán. Este día 12, del mes doce del 2012 ocurrió el milagro que reúne a los pueblos y que vive en las personas, en sus almas y en la misma sociedad.


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