domingo, 23 de diciembre de 2012

Para salvar a Xochimilco

Manuel Gómez Granados.La Crónica de Hoy.Domingo 23 de diciembre de 2012. Los últimos días de este año hemos atestiguado un sano renacimiento del interés del gobierno en el de Xochimilco. La creación de la autoridad de la Zona Patrimonial de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, con el antropólogo Gustavo Cabrera a la , habla del reconocimiento de una realidad que es distinta al resto de la ciudad de México, por lo que obliga a una coordinación más eficaz de las autoridades del Federal entre sí, con las del Estado de México, específicamente el municipio de Chalco, y con las autoridades federales.

Lo que no queda claro es qué modelo de desarrollo estará en la base de las actividades de esa autoridad. La que hemos vivido en los últimos 20 años en la capital es un modelo que ha antepuesto las necesidades del auto y de los desarrolladores inmobiliarios para lograr metas de recaudación, pero que no resuelve los problemas de fondo.

El uso del automóvil no ha disminuido, más bien lo contrario. Proyectos como los segundos pisos y las autopistas de cuota del Estado de México o el Distrito Federal, como la Supervía, han destinado millones de a resolver los problemas de los usuarios de que, al salir de esos espacios segregados por el mercado, se enfrentan a los mismos problemas de quienes no usan esas vías.

Es cierto, se ha ordenado el transporte en las vías que recorre el Metrobús y en algunas zonas se ha facilitado el uso de la bicicleta, pero —de nueva cuenta— eso no ha reducido, más bien ha aumentado los tiempos de transporte en viajes dentro de la ciudad. El que se invierte en traslados, los frecuentes cuellos de botella y los embotellamientos representan pérdida de tiempo, dinero y mucho enojo de los capitalinos.

Esa manera de entender a la ciudad no ha respetado los antiguos usos del espacio, que son importantes no porque se quiera mantener a la ciudad en una cápsula, sino porque la ciudad depende de esos usos. En el caso de Xochimilco, es básico que los antiguos canales sobrevivan para que la ciudad no se inunde, no se hunda y no sea destruida por los sismos que, de manera inevitable, nos tocarán en el futuro.

Por eso es fundamental preservar el uso agrícola de la y los canales de Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac y Chalco, entre otras demarcaciones del DF y el Estado de México. Si la autoridad recién creada no actúa como un valladar eficaz contra la urbanización y el consecuente desecado de esas zonas del Valle de Anáhuac, la destrucción continuará.

¿Cómo evitar la urbanización? Apoyemos a los productores agropecuarios del suroriente de Valle de Anáhuac. Algunos de ellos ya se organizaron por su cuenta y están a la cabeza de proyectos productivos exitosos que los gobiernos federal y del Distrito Federal deberían apoyar.

En san Gregorio Atlapulco existen 52 cooperativas que producen distintos bienes. Quienes las integran reciben formación en temas administrativos, valores humanos, desarrollo sustentable, prevención de desastres y solidaridad. En ellas participan dos mil 685 hombres y mujeres que son, cada uno de ellos, cabeza de familia.

Entre las cosas que producen están flores de corte, nochebuenas, plantas ornamentales; brotes y tallos de vegetales orgánicos, acelgas “de colores”, camotes, amaranto, calabaza, hongos comestibles, así como hierbas aromáticas, dulces y artesanías tradicionales, además de pollo engordado con forraje orgánico, huevo y tortillas mejoradas e incluso textiles. En total generan más de 100 toneladas de alimentos cada mes que, con muchas dificultades, comercializan.

A pesar de todo lo que producen y de los precios cada vez más altos de estos productos, muchos de ellos viven al día, pues el crédito es costoso y complicado. Muchos de los programas sociales del gobierno federal los excluyen. Sin embargo, trabajan ahora para lograr la certificación de productos orgánicos, de modo que puedan acceder a los mercados de Europa y Japón. Son personas proactivas, trabajadoras y muy creativas.

Ayer, por ejemplo, en la parroquia de san Gregorio Magno, se celebró un concierto navideño excepcional, que disfrutaron embelesados los habitantes de esa región.

La nueva autoridad de Xochimilco tiene en estos productores el ejemplo vivo, patente, de que sí se puede producir de manera exitosa en las zonas rurales del DF. Sólo necesita mayor disposición para conocerlos, apoyarlos y comprender el desarrollo como algo más que expandir las zonas cubiertas por el concreto. La escala de valores podría ser: prioridad de la persona sobre las cosas, de la ética sobre la técnica y del trabajo sobre el capital.


Feliz Navidad.


manuelggranados@gmail.com


Enlace: http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=717966

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