domingo, 20 de enero de 2013

El segundo periodo de Obama


 Manuel Gómez Granados.La Crónica de Hoy.Domingo 20 de enero 2013. Mañana, las de Washington, DC, atestiguarán el inicio del segundo periodo de Barack Obama. En la tradición política de Unidos, los que logran un segundo mandato tienen la obligación de dejar en claro cuál será el legado, la , que los distinga de sus antecesores. Esto es así porque, libres de las presiones de buscar la reelección, se considera que ya no deben guardar formalidades fundamentales, como ocurre cuando el presidente en turno está preocupado por lograr la reelección.

Hay quienes consideran que, sin importar lo que logre Obama en su segundo periodo, su legado está garantizado por el hecho de sido el primer presidente afro-americano. Sin embargo, quienes conocen a Obama saben que él nunca ha gustado de jugar la carta de su origen étnico-racial. Todo lo . Cuando estudió la licenciatura, evitó definirse a sí mismo como afro-americano, a pesar de que ello le hubiera podido dar alguna ventaja para garantizar su entrada a la universidad.

En su primera presidencia tampoco tuvo gestos que demostraran que quería ser visto como un presidente que favorecía las minorías de su país. De hecho, distinguidos líderes de la comunidad afro-americana, como el profesor Cornell West han criticado a Obama por su falta de compromiso con otros afro-americanos. West, por ejemplo, lo ha llamado un “republicano de Rockefeller”, como una crítica al carácter prudente, proclive a lograr acuerdos y, justamente, por la falta de algún o problema que destaque en sus propuestas de política pública.

Empero, la realidad ha terminado por imponerse. Obama ganó de manera abrumadora entre latinos, afro-americanos y asiáticos, los tres grupos étnicos más importantes en EU, y lo hizo no porque sus propuestas entusiasmaran demasiado a estos u otros grupos, sino porque por Romney era prácticamente un suicidio. En el caso concreto de los latinos, la situación fue más difícil porque Obama ha sido el presidente que más indocumentados latinos ha expulsado. A pesar de ello, Obama sabe que le debe la presidencia, al menos parcialmente, a los de latinos que votaron abrumadoramente por él. La lógica indica que Obama tendría que hacer cambios estructurales en materia de reforma del sistema migratorio.

También, tiene el enorme reto de superar el legado económico de George W. Bush, que es una pesada piedra en el cuello. Las dos guerras que Bush declaró, combinadas con los recortes en los impuestos, generaron la situación que vive EU y que, a pesar del acuerdo para evitar el “precipicio fiscal”, sigue vigente: bajo crecimiento (En 2012 obtuvo un crecimiento de 2.5% del PIB), no hay suficientes empleos, las empresas perdieron competitividad, y se dañó severamente al sistema financiero.

Por ello, será necesario llegar a acuerdos en materia de impuestos, que alivien la muy grave situación en materia de deuda pública: que ya es mayor a su producto interno bruto; es decir, debe más de lo que produce. Esa es una situación que colocaría de rodillas a cualquier otro país, pero dada la condición del dólar como “divisa de resguardo”, nadie quiere que el dólar se devalúe. El problema es que en el Congreso no se logran acuerdos y, dada la necesidad constante de financiamiento privado, el gobierno de EU podría ser incapaz de contratar más deuda (y de pagar sus obligaciones) muy pronto.

Un tercer tema que podría formar parte del legado de Obama que, de alguna manera es resultado de las circunstancias, es el del debate sobre el control del uso de armas de fuego. Masacres como la de la escuela Sandy Hook han colocado en el centro del debate la posibilidad de regular el acceso a algunas armas de alto poder. Se calcula que en EU existen 88.1 armas por cada cien habitantes.

Se antoja difícil que Obama pudiera triunfar en estos tres temas durante los cuatro años siguientes; son temas que involucran negociaciones muy complejas y muchos intereses que tendrán costos para todos.

Obama podrá, en el mejor de los casos, ganar dos de esos tres debates y nada más. Nosotros en México no podemos esperar que las cosas mejoren en EU. Debemos ordenar nuestra casa y hacerlo pronto. La época en que podíamos apostar a que EU nos jalaría —la locomotora de la economía global— no regresará; tampoco importa cuántos acuerdos comerciales tengamos con otros países, las condiciones de los mercados globales no permiten suponer que nuestro bienestar podrá depender de lo que ocurra en otros países. Nos urge una reforma fiscal sensata y a fondo que nos permita crecer sin importar qué pase en otros países.

manuelggranados@gmail.com

Enlce: http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=724153

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