sábado, 2 de febrero de 2013

De sorpresa


Manuel Gómez Granados.
Excelsior.
Sábado 02 de febrero de 2013.

Así, de sorpresa, tomó a la mayoría de las personas, incluso a observadores muy atentos, la manera como en las últimas semanas tanto Barack Obama como el Senado de Estados Unidos decidieron colocar a la migración como uno de los temas clave para la agenda inicial del segundo mandato del Presidente de ese país. Ojalá que las iniciativas que promueven la Casa Blanca y el Senado sirvan —antes que otra cosa— para ayudar a las miles de familias separadas por las deportaciones, que encuentren en esas reformas el alivio que necesitan para sus problemas.
Sin embargo, quien quiera explicar sólo en función de esas variables la manera en que han cambiado las prioridades de los políticos estadunidenses, perdería de vista un aspecto muy importante de la economía internacional. Aunque parezca un tanto difícil de creer, las potencias económicas mundiales, con excepción de China e India, libran una batalla para atraer personas educadas, capaces e inteligentes. La migración, lejos de ser el cáncer que los grupos de conservadores creen que es, constituye una poderosa palanca para el desarrollo. Y no solamente Estados Unidos está a la búsqueda de migrantes. En Europa, Alemania es uno de los grandes beneficiarios de la crisis. Ya desde 2011 hace todo lo posible por atraer a jóvenes talentosos.
En América Latina, Uruguay (http://bit.ly/WEcEk5) y Brasil (http://bit.ly/WEcNUw) libran también batallas para atraer jóvenes de otros países y ofrecen todo tipo de ayudas para ello. La decisión de Obama y los republicanos en el Senado no es altruista; tampoco es sólo resultado de un cálculo político de cara a las elecciones de 2016. Es, ante todo, un ajuste inevitable, que realizan otras naciones, desarrolladas o no del mundo, que buscan elevar de esa manera la productividad de sus economías.
En todo esto es inevitable preguntarse: ¿Cuál es la posición del gobierno de México? ¿Participaremos también en esas batallas para elevar la productividad de nuestra economía gracias a la inmigración? ¿Ofrecemos siquiera condiciones para que los jóvenes mexicanos recientemente deportados de Estados Unidos se integren a la fuerza laboral en nuestro país?
México ha logrado que muchos jóvenes españoles decidan venir a radicarse, a pesar de que se dedican, en general, a criticar al país; pero rechaza la posibilidad de atraer inmigrantes de América Central y del Sur que podrían contribuir al desarrollo de nuestro país. También sería muy bueno que nos diéramos el tiempo para discutir qué queremos para México en un contexto mundial que cambia tan rápidamente: ¿Seguiremos siendo una nación que sólo expulsa población? ¿Entraremos a fondo en la batalla por atraer inmigrantes de otras naciones o regiones del mundo? Ojalá que el Plan Nacional de Desarrollo incluya definiciones sobre estos temas; eso marcaría el inicio de un cambio que, además de las razones económicas ya presentadas, se necesita para ser mínimamente congruentes y respetuosos de los derechos humanos.
México se ha beneficiado durante muchos años de la emigración de mano de obra no calificada a Estados Unidos, pero formalmente sólo ha aceptado —cuando lo ha hecho— mano de obra altamente calificada. Esta actitud reduce la capacidad negociadora de nuestro país en los foros bilaterales o internacionales en los que tratamos de hacer valer los derechos de los migrantes mexicanos en Estados Unidos y, desde luego, nos hace ver como poco solidarios frente a las necesidades de otros países.

*Analista
manuelggranados@gmail.com


Enlace: http://www.excelsior.com.mx/2013/02/02/manuel-gomez-granados/882310

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