domingo, 7 de julio de 2013

El impacto del cambio climático en la pobreza en México

La Crónica de Hoy.
Domingo 07 de julio de 2013.


Manuel Gómez Granados.

Hoy, mientras se realizan elecciones en casi la mitad del país, aunque sólo Baja California elige gobernador, conviene detenerse a pensar en los efectos del cambio climático en México, tema del que se habla poco, casi siempre por alguna tragedia, pero no en el marco de una reflexión más serena sobre el futuro del país.

En algunos círculos, por ejemplo, se habla de los efectos que podría tener la pérdida de bosques —por acciones de corrupción que lo mismo permiten talamontes que fraccionamientos o indiferencia al cuidado de la naturaleza—. Eso es lo que motiva al movimiento de comuneros de Cherán, en Michoacán, así como a otros movimientos populares, pero casi siempre se les califica en la lógica de la grilla, de la política de bajo calado que abunda en México, y no se les ve como resultado de la devastación ecológica que tratan de evitar los comuneros.

Pero no es sólo Michoacán. Los conflictos por recursos naturales relacionados con el clima, son muchos. En Sonora, se vive un conflicto por la construcción de una presa que algunas comunidades yaquis ven como un nuevo episodio en la historia de los abusos de blancos y mestizos contra esa etnia. En Chihuahua hay conflictos motivados por la explotación de pozos de agua, que han confrontado a grupos de menonitas y, en menor medida, mormones, con otras comunidades de ese estado que resienten la prosperidad de las explotaciones agropecuarias de “los güeritos”.

En otros estados hay movimientos que se oponen a proyectos de minería a cielo abierto por los efectos que se sabe tendrán ese tipo de explotaciones, especialmente en la dotación de agua disponible. En las zonas metropolitanas, urbanizadas por el método de devastación de los recursos naturales, como Ecatepec en el Estado de México o Xochimilco en el DF, no se protegieron a los cuerpos de agua, salados en Ecatepec y dulces en Xochimilco; se apostó a la peor urbanización: la que depende del automóvil. El resultado es que entrar o salir de Ecatepec o Xochimilco es una pesadilla diaria para millones de personas, además de la emisión constante de contaminantes.

Este descuido para enfrentar los efectos del cambio climático es más grave porque quienes resienten más sus efectos son los pobres. En ciudades como Veracruz y Villahermosa, se autorizan nuevas construcciones como siempre, sin considerar que gracias al cambio climático crecerá el nivel medio de los océanos. Nueva York, por ejemplo, que se recupera del huracán Sandy, asume que el Atlántico crecerá un metro de aquí al 2050. Por ello, ya modifica sus reglamentos de construcción y construye diques, rompeolas y playas artificiales para evitar nuevas tragedias.

Los actuales responsables de tomar decisiones ya no podrán decir —como suelen decir los políticos en retiro— que no podían prever lo que ocurriría. No sólo son las noticias que todos los días nos hablan de lo que pasa en las ciudades costeras de todo el mundo. Hay gran cantidad de estudios, como el que publicó a finales de mayo el Banco Mundial: El impacto en la pobreza del cambio climático, elaborado por Alejandro de la Fuente y Marcelo Olivera, que advierte acerca del impacto del cambio climático en los índices de pobreza. No son, por cierto, visiones del futuro sin base. Son pronósticos a partir de lo que hemos vivido ya en México y que harán que, en el futuro inmediato, tengamos más pobres.

El estudio presenta los efectos concretos, palpables, del cambio climático en los índices de pobreza de los municipios mexicanos, y proyecta los efectos de ese fenómeno en la reducción de la pobreza. Señala que si las tendencias se mantienen y no se reducen los efectos del cambio climático, tendremos en 2030, cerca de tres millones de personas más en situación de pobreza. Serán quienes pierdan su casa o negocio y no tengan —como suele ser en México— algún seguro, garantía o apoyo para reconstruir. Quienes no puedan cultivar la tierra porque los ríos o lagos se han secado o quienes sufran los efectos del alza en el precio de los alimentos y no puedan “ni meter las manos”.

Esto es así porque la expectativa es que la elevación de la temperatura reducirá la capacidad de crecimiento del país en hasta 1.45 puntos del Producto Interno Bruto, en otras palabras, la pobreza en México en 2030 será 2.43 por ciento más aguda como resultado del cambio climático, si no actuamos de inmediato para reducir sus efectos.




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