domingo, 1 de septiembre de 2013

Morelos y la Cruzada Contra el Hambre




Manuel Gómez Granados

En México vivimos 117.3 millones de personas, de las cuales 53.3 se encuentran en pobreza y de estas, al menos 7.4 millones de mexicanos padecen pobreza extrema y  hambre en más de 400 municipios del país

Esa situación es una injusticia que clama al cielo y acusa el escaso nivel de solidaridad que existe. Recientemente, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, señaló que pobreza y desigualdad no son un problema nuevo, sino que existen hace mucho tiempo en el país y conviene reconocer el hecho para desideologizarlo, despolitizarlo y enfrentarlo. Es un problema grave, histórico y estructural, pero que tiene solución (http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2013_463.html).

Por su parte, la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, expresó que la pobreza nos avergüenza ante el mundo, ya que evidencia que seguimos siendo un país de pobres sin que haya habido cambios estructurales que permitan superarla.

El problema es tan grave que cada día mueren 23 mexicanos a causa del hambre, según la encuesta nacional de Salud y Nutrición 2012 de la Secretaría de Salud. Por eso, es necesaria y oportuna la Cruzada Nacional Contra el Hambre, a condición de que no se quede en lo asistencial.

En el estado de Morelos, con 1 millón 781 mil habitantes, 22% de la población, 780 mil personas, son pobres y 125,229 se encuentran en extrema pobreza, De sus 33 municipios, sólo Cuernavaca, con 8055 personas, participa de La Cruzada.

Sorprende gratamente el propósito de Valeri García Rivera, coordinadora estatal de la Cruzada en Morelos, quien asegura como Lao Tse “si das pescado a un hombre hambriento lo nutrirás durante un día. Si le enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida”. Por eso, en Morelos buscan ir más allá de los lugares comunes. Gracias a la coordinación de las diferentes asociaciones civiles y Cámaras de Comercio en el Estado que se han involucrado para apoyar  la estrategia Nacional de la Cruzada Contra el Hambre, se ha construido un modelo innovador y sustentable de Comedores Comunitarios, que podrían multiplicarse a nivel nacional.

Además, desarrollan mecanismos para  incorporar y mantener la asistencia a la escuela en niños de  3 a 15 años; también para incrementar la población de 16 a 20 años con secundaria completa, y que los mayores a 21 años tenga primaria completa. Asimismo, han incorporado servicios médicos de alguna institución a toda esa población, y han tenido cuidado de que la población de 65 años y más reciba beneficios de algún programa de pensiones.

Combatir el hambre conlleva también a elevar la calidad de las viviendas para que tengan pisos, techos y muros firmes; ayudar a que en las viviendas con hacinamiento se construyan cuartos adicionales; que las viviendas tengan energía eléctrica, agua entubada, drenaje; y asegurar que el desagüe no vaya a dar a un río, lago,  barranca o grieta.

Con el ánimo de ir por más, se realizan acciones que buscan cubrir metas y superar el logro de objetivos. Se ha cuidado la formación, capacitación teórica y práctica en los 180 Comités Comunitarios en las distintas zonas de Cuernavaca, Morelos, para que en cada colonia se pueda desarrollar un plan de desarrollo comunitario, y de esta manera puedan atenderse las necesidades que por tantos años ha padecido la ciudadanía.

Valeri García está convencida de que los programas asistenciales son necesarios pero no son suficientes, por eso trabaja en programas que ayuden a que los pobres, mediante formación y capacitación, sean más productivos, cambien su mentalidad de resignación por una emprendedora y de progreso, y aprendan “algo práctico” que les permita obtener un empleo, producir alimentos y artesanías, ganarse dignamente el pan de cada día.

Con el diálogo permanente para superar diferencias de criterio y el trabajo coordinado de todos, buscan la manera de poner en obra programas que contribuyan al aumento de la producción para el autoconsumo; ahorro en la adquisición de alimentos; donación de alimentos y acceso a una mayor variedad de nutrientes; capacitación a los avecinados en las localidades pertenecientes a la Cruzada para que aprendan un arte u oficio; e impulso a la creación de huertos y granjas de traspatio y producción de hongos comestibles.  

Esta experiencia muestra que es posible, ante la pobreza y el hambre, construir acuerdos para buscar soluciones que ayuden a superar la pobreza. Con acciones como estas, se atienden las consecuencias de la pobreza y se dan pasos muy importantes para comenzar a atender las causas estructurales de la pobreza. ¡Ojalá que esta experiencia se multiplique!


Enlace: http://www.cronica.com.mx/notas/2013/779851.html

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