jueves, 19 de septiembre de 2013

Solidaridad con los damnificados

Más de 80 muertos, un millón doscientos cincuenta mil damnificados y comunidades enteras sepultadas y aisladas es el resultado de lo que comenzó como tormenta tropical y que ahora se ha convertido en huracán. Las afectaciones están en distintas regiones del país, 22 estados y 330 municipios, pero especialmente en el ya empobrecido estado de Guerrero. Más allá de lo que debió ocurrir sobre medidas de prevención, en este momento es necesario manifestar claramente la solidaridad para con los damnificados. ¡Obras son amores y no buenas razones!

También es necesario mencionar que lo peor está por venir, las enfermedades infecciosas que suceden después de estos desastres tocan a la puerta. Es cierto que ante la emergencia urge tender la mano, y que se necesita ayudar a los turistas que quedaron atrapados e incomunicados, pero todavía es más grave la situación de miles de personas que perdieron todo su patrimonio: casas, comida, muebles, ropa y cosechas.


Existen muchos albergues y muchas organizaciones sociales que abrieron centros de acopio. Es hora de ayudar en serio y urge.


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