sábado, 12 de octubre de 2013

La pesadilla americana


Manuel Gómez Granados.

El 9 de octubre la encuestadora Gallup publicó los resultados de uno de sus más recientes estudios de opinión, aparejados con una serie histórica de la respuesta a una pregunta similar formulada en distintas encuestas desde 2008. La pregunta que se hizo es muy sencilla: ¿Cuál es el principal problema que enfrenta Estados Unidos en este momento? La respuesta no lo es tanto: 33% de la población de ese país considera que el principal problema de EU son sus políticos y es la primera ocasión en que esa opción resulta mayoritaria en las encuestas de Gallup.

Esos datos coinciden, por cierto, con los de otra pregunta hecha por Gallup acerca de la confianza de los consumidores estadunidenses en la economía de su país, que reportó también —por cierto— la más pronunciada caída desde 2008.

Más allá de que los resultados son reveladores para comprender el deterioro de la vida pública en Estados Unidos, tendrían que servir, sobre todo, como una muy fuerte llamada de atención para nuestros políticos. Esto es así porque si los políticos de EU no tienen la capacidad para reconducir la economía de su país, menos la tendrán para garantizar que otros países puedan crecer en función del comportamiento de la economía de EU.

Aceptar la llamada de atención implícita en el resultado de la encuesta es importante porque el desarrollo de México en los últimos 30 años ha dependido del desempeño de la economía de EU. No en balde, 80% de todas las exportaciones mexicanas tienen como destino final EU, que además es el principal destino de nuestros emigrantes y de las remesas que religiosamente envían para sostener a sus familias en México.

Aceptar la llamada de atención que nos ofrecen los ciudadanos de EU, implica reconocer que la economía mexicana no puede funcionar como lo ha hecho hasta ahora; implica reconocer que se necesita un nuevo modelo de desarrollo que no esté centrado en el éxito de un puñado de empresas, casi todas monopólicas, que tengan la capacidad para exportar a EU. Implica apostarle a modelos sustentables de desarrollo urbano, que no dependan mayoritariamente del auto. Implica recentrar en las personas y las comunidades los programas de desarrollo que ahora difícilmente logran controlar los efectos más perversos de la pobreza extrema, y mucho menos logran sacar de la pobreza a millones de personas. Implica voltear la vista al desarrollo orientado en función de las necesidades del mercado interno, de la creación de empleos formales, y de una educación que sea capaz de jerarquizar entre la posibilidad de competir en el ámbito global y la obligación de atender las necesidades reales de amplios sectores de nuestra población.

Implica también, dejar de engañarnos con mediciones, casi siempre falaces, del bienestar “subjetivo” que sólo sirven para ganar votos, para presumir en los informes de gobierno acerca de la “creciente” clase media, pero que no logran resolver a fondo los problemas del país.

Que los resultados de la encuesta de Gallup coincidan con el momento en que el gobierno de EU está en “cierre” y a punto de entrar en bancarrota por su incapacidad para contratar más deuda, nos ofrece también a los mexicanos la oportunidad para apreciar qué tanto daño le pueden hacer, incluso a la economía más pujante del planeta, la intransigencia y la incapacidad de las cúpulas políticas para construir acuerdos que antepongan el interés nacional al dogmatismo y al oportunismo electoral.

*Analista

manuelggranados@gmail.com

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