miércoles, 23 de octubre de 2013

Paso a paso avanzamos en Los Altos de Chiapas

    En el municipio de San Juan Chamula, Chiapas, en la comunidad de El Crucero, un grupo de 15 jefas de familia cultiva 200 árboles frutales.

15 jefas de familia con el apoyo de CENADIN, se capacitaron y emprendieron el cultivo de árboles frutales, entre los que destacan el durazno, la manzana, el aguacate… a través de esta iniciativa, obtendrán frutas para mejorar la alimentación de sus familias; y además, a mediano plazo, producirán conservas y mermeladas que les permitirán obtener un ingreso económico.

Hongos comestibles, una rica fuente de proteínas.

El mismo grupo de jefas de familia de El crucero, capacitado por CENADIN, cultiva hongos comestibles en un micro invernadero, de tal manera que obtienen para su consumo familiar una rica fuente de proteínas. Esto es importante porque los hongos contienen en base seca 35% de proteínas, dato significativo si se les compara con el 25.2% de la leche y el 19.4% de la carne de res. Los excedentes de los hongos se venden en los mercados cercanos, lo que les representa un ingreso económico.
      

Comunidad de Yashanal, municipio de Tenejapa, Chiapas, por el mismo camino.

En la comunidad de Yashanal, municipio de Tenejapa, también un grupo de 15 jefas de familia, con el apoyo de CENADIN, se capacitó y emprendió la producción de hongos en un micro invernadero. Son mujeres emprendedoras que han decidido asociarse para producir sus propios alimentos. Un claro ejemplo de empoderamiento de las mujeres que tratan de hacer frente a las necesidades de sus familias.

Un proyecto que reutiliza desechos.

Para producir hongos comestibles, utilizan pacas de paja que se pasteurizan y que sirve como sustrato para el cultivo de hongos comestibles. La paja, cuando ya no es útil en la producción de hongos, se integra a un proceso de lombricomposteo para producir abono orgánico, a este abono se le llama humus, que sirve para cultivar hortalizas y árboles frutales. Tanto la producción de frutas, hortalizas y hongos comestibles forman una cadena virtuosa donde se reutilizan los desechos orgánicos, se conserva el medio ambiente, y se recuperan los suelos para la actividad agrícola.


Capacitar a 30 jefas de familia representa un beneficio directo para al menos 150 personas, que ahora producen sus propios alimentos, y trabajan para crear mejores condiciones de vida para ellas y sus familias.

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