miércoles, 18 de junio de 2014

Modelos prácticos de desarrollo humano comunitario sustentable y sostenible


Fernando López.

Un grupo de ciudadanos constituyó en 2007 CENADIN, AC (Centro Nacional para el Desarrollo Integral) con objeto de contribuir al desarrollo de personas, grupos y comunidades en situación de pobreza. La cobertura del trabajo de CENADIN abarca comunidades rurales y colonias urbanas marginadas, incluyendo en sus servicios a personas de todas las edades, particularmente a las mujeres.

La contribución de CENADIN AC a la disminución de la pobreza y la enorme brecha entre ricos y pobres se basa en la idea de mostrar modelos prácticos de desarrollo humano comunitario sustentable y sostenible al alcance de personas sencillas. Un campo donde CENADIN tiene relevancia social es en los temas de nutrición y salud.

Consideramos que la asistencia social como subsidios, despensas, bancos de alimentos, son necesarios pero no suficientes para erradicar el hambre en México. Por eso insistimos en ir a las causas: los mexicanos pueden producir sus propios alimentos, comer mejor, nutrirse mejor. De ahí que desarrollamos un microinvernadero tecnificado para producir hongos tipo seta y hortalizas. Estamos convencidos de que hoy, en México, es necesario unir la consigna de “dar de comer al hambriento” con “enseñar al que no sabe”. Buena parte de nuestro esfuerzo está centrado en capacitar personas para que produzcan sus alimentos.

Un proyecto que promete mucho para la regeneración y descontaminación de los suelos, y la absorción de compuestos químicos tóxicos en el agua, es el de la producción de hongos comestibles tipo seta, nos referimos al hongo conocido como pleurotus ostreatus. Este hongo, entre muchos otros, se sabe que establece una simbiosis con las raíces de las plantas, de tal manera que reciclan materia inerte para convertirla en energía dinámica aprovechable para las plantas, y tal es la importancia de los hongos para la vida vegetal, que expertos ya se preguntan si las plantas podrían sobrevivir sin la ayuda de los hongos.

Los seres humanos llevamos tiempo utilizando antibióticos derivados de los hongos, por ejemplo la penicilina que es producida por el hongo penicillium chrysogenum, pero hay datos que confirman que los hongos no sólo tienen propiedades antibióticas, sino inmunomodularodas, antiinflamatorias, anticoagulantes y antitumorales, como lo sostiene Paul Stamets, micólogo norteamericano.

Además, el valor nutricional de los hongos comestibles es notable, ya que constituyen una excelente fuente de proteínas por contener hasta 35% en base seca. Este dato es significativo si se compara con el 13.2% del trigo, 25.2% de la leche, 23.8 % en el pollo, 19.4 % en carne de res y 3.2 % en vegetales frescos. También contienen vitaminas como la B1, B2, B12, C, D, niacina y ácido pantoténico, así como ácidos grasos insaturados y un bajo contenido calórico.

Las técnicas de producción de hongos comestibles resultan de vital importancia para contribuir a la seguridad alimentaria de familias en situación de pobreza, porque además de que se utilizan como sustratos de cultivo materiales orgánicos de desecho, el uso del agua es mínimo en comparación del volumen que se utiliza en otros cultivos, esto es importante sobre todo cuando en muchas comunidades no se tiene suficiente acceso al agua potable.

Como un camino viable para la producción de alimentos, CENADIN ha ideado técnicas sustentables y sencillas para la producción de hongos tipo seta en invernaderos. Por ejemplo, si tomamos en cuenta que la capacidad instalada de un invernadero con riego tecnificado que CENADIN ha formulado, tiene una producción de 240 kilogramos en un ciclo productivo de 45 días, con un consumo de 6 galones de agua diarios, podemos decir que requerimos alrededor de 1,020 litros de agua por ciclo productivo. Por lo tanto, para producir un kilo de hongo requerimos 4.25 litros. Este dato contrasta significativamente con la huella hídrica de un kilo de carne de res, que según el Jefe de la Iniciativa Global de Aguas de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, Cosude Fracois Münger, es de 15.300 litros de agua.

La producción sustentable de hongos tipo seta en los invernaderos que CENADIN propone, utiliza energías renovables, pues con sistemas fotovoltaicos se transforma la energía solar en energía eléctrica, elemento indispensable para impulsar el sistema de riego que suministra eficientemente agua a los cultivos de hongo dentro del invernadero.

CENADIN acompaña en la producción de hongos a mujeres y comunidades indígenas marginadas de la Sierra Norte de Puebla, Los Altos de Chiapas, y en este año iniciamos actividades en la zona costa-istmo del sureste mexicano, específicamente en el municipio de Pijijiapan, Chiapas.

Por otra parte, conocemos del esfuerzo que existe por acercar medicinas y servicios médicos a la población que carece de servicios básicos de salud, pero debemos reconocer que las instituciones de salud, que se encuentran limitadas por los sistemas de patentes de las medicinas y los sistemas de administración de recursos para la adquisición de medicamentos, resultan insuficientes para atender a millones de personas que necesitan atención médica.

Este escenario todavía se agrava si no se reconocen las bondades de la medicina herbolaria de las culturas indígenas mesoamericanas y de otras partes del mundo, que consideran el entorno ecológico como un factor importante para la salud del ser humano.

Los remedios herbolarios han sido utilizados en comunidades indígenas y campesinas de todo el mundo sin que, en muchos casos, se sepan sus principios activos. Los conocimientos en torno a las plantas que han heredado los médicos herbolarios de sus antepasados, y la comprobación empírica y eficaz de la aplicación de esos conocimientos permiten difundir técnicas de preparación de plantas a fin de combatir y prevenir ciertas enfermedades.


En México, la difusión del saber herbolario, que es parte de la cultura e identidad de los pueblos indígenas y mestizos, acerca a sectores de la población que se encuentran excluidos, alternativas de solución para el tratamiento de algunas enfermedades, y atenúa la afectación que padecen por el alto costo de los medicamentos y los escasos servicios de salud. La medicina herbolaria es una alternativa, que no significa solución “marginal” o “en lugar de”, pues consideramos que es una auténtica opción para combatir muchos problemas de salud.

En CENADIN hemos emprendido acciones para el cultivo de plantas medicinales y la elaboración de pomadas, infusiones, tinturas, jabones… distintas aplicaciones que sirven para la prevención y tratamiento de enfermedades como infecciones respiratorias y estomacales, dolores musculares, cólicos, estrés, artritis, parasitosis… En 2013, el Programa Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, apoyó a través de CENADIN el proyecto: Rescate de la Cultura Herbolaria en el Municipio de Chiconcuautla, Puebla, que tuvo como uno de sus resultados la elaboración de un manual que documenta las propiedades medicinales de 100 plantas de la Sierra Norte de Puebla. El Centro Cultural BID emitió un diploma de reconocimiento por este proyecto.

Gracias a que técnicas y enseñanzas sobre plantas medicinales se están difundiendo en comunidades marginadas de difícil acceso, mujeres jefas de familia logran desparasitar a sus hijos con plantas que se encuentran en su entorno sin la necesidad de viajar y gastar en medicinas y viáticos.

Entender que las plantas son un recurso natural para mejorar la salud también implica asumir la responsabilidad de cuidarlas y preservarlas, pues la recolección indiscriminada de ciertas especies endémicas sin considerar su escasez en la región pone en riesgo la preservación de las plantas.

La medicina herbolaria sigue una lógica distinta a la que rige a la medicina alópata: la producción no es a gran escala, y la distribución no es según las reglas del mercado. La medicina herbolaria exige una recolección moderada, cultivos naturales de las plantas sin el empleo de abonos químicos ni insecticidas ni plaguicidas, cuidando que no se altere el entorno ecológico.

Como premisa de nuestra intervención social está la reconstrucción del tejido social. Creemos que es necesario cambiar la mentalidad de muchas personas para que confíen en las demás personas, trabajen en grupo, se organicen y se hagan responsables de sí mismas y de los suyos. El individualismo, la desconfianza, la resignación pasiva o esperar que el gobierno solucione todos los problemas abonan poco al desarrollo integral. De ahí que nuestro trabajo va acompañado de procesos formativos que rescatan la dignidad humana, la solidaridad, la creatividad, el valor del trabajo humano y el valor de la familia.

Las acciones que CENADIN emprende con la población marginada buscan un cambio de mentalidad que repercute en su cultura, su visión del mundo y sus actitudes.

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