viernes, 15 de agosto de 2014

Esperanza y decisión para salir del conformismo



Fernando López Anaya.



El Vergel es una comunidad que se ubica a 2 horas de la cabecera del municipio de Pijijiapan, que se encuentra en la zona Itsmo-costa en el Estado de Chiapas. El municipio tiene 52,362 habitantes. Los índices de pobreza son muy altos: 85% de la población se encuentra en pobreza, 36.8% en pobreza extrema, y el 26% no tiene acceso a la alimentación. Más de la mitad de la población (53%) se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo, es decir, gana alrededor de 580 pesos al mes.

El estilo de vida de los habitantes de la localidad da cuenta de evidentes signos de abandono social; servicios de transporte, salud, educación, son casi una utopía. La única vía de comunicación terrestre es un camino sinuoso de terracería, que en tiempos de lluvia se convierte en un verdadero reto para el tránsito en la zona.

En esta región desdeñada por el desarrollo, encontramos hombres y mujeres que entre piedras y maleza, caminan más de 30 kilómetros para llegar a la carretera que conecta a Pijijiapan con Tapachula. Encontrarse con el asfalto no es llegar como a un oasis en el desierto, representa un peligro más para sortear, ya que el lugar es tránsito de traficantes de personas, tratantes de blancas y pandillas como la Mara Salvatrucha. 

En este contexto, CENADIN AC, Centro Nacional para el Desarrollo Integral, identificó grupos de mujeres jefas de familia que mantienen la esperanza viva en un futuro mejor, no sólo para ellas sino también para sus hijos. Así es como en el mes de julio de este año, se instalaron invernaderos sustentables para la producción de hongos tipo seta, que aprovechan la luz del sol para poner a funcionar un sistema de riego tecnificado; además, aprovechan el agua de lluvia para almacenarla, y utilizan sustratos orgánicos para la producción de esta rica fuente de proteínas.

Estamos convencidos que esta iniciativa le va a dar la vuelta a una realidad que no se puede ocultar como es la desnutrición de niños y jóvenes del ejido de El Vergel. Es una acción coordinada con autoridades ejidales y la comunidad que expresan de forma determinante su indisposición a continuar con la pobreza alimentaria como una característica casi impuesta por mecanismos y estructuras sociales que los han puesto en condiciones de desventaja desde el momento en el que nacen.

CENADIN realiza un trabajo en el cambio de mentalidad en las personas que ponen su voluntad para que pequeñas acciones sean el acicate de verdaderas transformaciones sociales. Un ejemplo de ello es cuando, a más de 20 kilómetros de distancia del lugar donde se instalarían los invernaderos, hombres de la comunidad acarrearon los materiales de los invernaderos porque el transporte de carga que los llevaba no pudo continuar su trayecto dadas las malas condiciones del camino. No hay obstáculos para continuar con un compromiso que han decidido asumir, pasar de condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas.

Parte de la labor de CENADIN es infundir sentido y esperanza en las personas, aun cuando las condiciones geográficas y sociales apuntan al conformismo. Ante el clima de violencia y desánimo que hay en muchas partes del mundo, el ejemplo de esta pequeña comunidad del sureste mexicano nos enseña que hay personas que creen que un mundo más justo y sin hambre es posible.

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