domingo, 24 de agosto de 2014

Infraestructura con sentido humano, el gran reto

Manuel Gómez Granados.

En fechas recientes se anunciaron grandes proyectos de infraestructura, algunos, bien construidos podrían ayudar a evitar mayores problemas y mejorar la calidad del desarrollo. Otros, plantean tantas dudas que preocupa que se les presente como la solución a nuestros problemas, cuando es claro que presentan serias contradicciones.

En la primera categoría está el tren México-Querétaro que conectaría también a puntos intermedios como Huehuetoca y San Juan del Río. Sería todavía mejor si sirviera también para corregir errores en el diseño del Tren Suburbano de México a Cuautitlán, Estado de México, por ejemplo, en los transbordos con el Metro del DF. Como suele suceder en estos casos, en Querétaro ya se generó alguna oposición al nuevo tren. Que así sea deja ver la desconfianza que provocan las decisiones de gobierno, que no es gratuita. Tiene sus orígenes en hechos como la manera turbia en que se asignaron los contratos para las tarjetas de pago electrónico en las autopistas del país, la llamada IAVE o la manera en que el gobierno del DF asignó los contratos de los segundos pisos, el excesivo cobro del segundo piso en el tramo Santa fe-Xochimilco y la línea 12 del metro.
En la segunda categoría están los segundos pisos en el pueblo de Santa Fe DF y los proyectos concurrentes de tren DF-Toluca y segundo piso de la autopista que hace el mismo recorrido. El tren puede ser una decisión acertada si no implica la destrucción del pueblo de Santa Fe, si integra a la zona de corporativos de Santa Fe con el resto de la capital y si se evita la mayor destrucción de la Sierra de las Cruces en la colindancia entre el DF y el Estado de México. También ayudaría que no se alentara una mayor urbanización salvaje del Valle de Toluca.

Las dudas sobre la pertinencia de las propuestas para mejorar la movilidad entre el DF y Toluca se explican porque se han presentado proyectos excluyentes y contradictorios. Excluyentes porque se quiere que el tren pase por (y destruya al) Pueblo de Santa Fe, pero no preste servicio a quienes viven ahí. Contradictorios porque si se construye el tren a Toluca y ya se tiene una carretera federal y una de cuota, ¿para qué se necesita un segundo piso adicional a la carretera? En teoría, el tren a Toluca tendría que servir para reducir la presión sobre la carretera y la autopista. Si planean un segundo piso a la autopista a Toluca es que no esperan una reducción en la presión sobre las vías existentes o porque se planea desde ahora favorecer una mayor urbanización centrada en el uso del auto privado en el Valle de Toluca, con lo que ya podemos olvidarnos de los bosques (y los mantos freáticos) que sobreviven en el poniente de la frontera entre el DF y el Estado de México.

Ya conocemos esta historia. El suburbano México-Cuautitlán no desalentó el uso del auto privado en el poniente de la zona metropolitana. Por eso se construyeron los segundos pisos del Periférico, con todas las consecuencias negativas de ese modelo que incluyen la urbanización monstruosa, que hace insignificante al peatón, induce la desconfianza y la violencia gracias a muladares como los bajopuentes y reproduce el modelo que alienta, en lugar de reducir, el uso del auto privado.
¿Por qué nuestros políticos (de todos los partidos) se obsesionan con obras que no resuelven verdaderamente los problemas de transporte y movilidad y dejan en el abandono, por ejemplo, a toda la costa del Pacífico, desde Sonora hasta Chiapas?

manuelggranados@gmail.com

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