sábado, 11 de octubre de 2014

Elecciones y (des)confianza

Manuel Gómez Granados.

El martes 7 de octubre, la sede del recién rebautizado Instituto Nacional Electoral fue escenario de una sesión solemne del nuevo consejo de esa institución. Se trataba de marcar así el inicio del proceso electoral 2014-2015. Será una elección interesante, pues, incluirá a tres nuevos partidos, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y los partidos Humanista y Encuentro Social. Morena arrancó en las primeras mediciones rumbo a la elección del año próximo con una notable ventaja no sólo sobre los otros partidos, sino incluso sobre algunos de los partidos que ya llevan varios años de existir, como Nueva Alianza o el Partido del Trabajo. Los partidos Humanista y Encuentro Social, en cambio, enfrentan un escenario difícil y podrían complicarle la elección al Partido Acción Nacional.

Más allá de estas minucias, lo importante es que 2015 tendría que haber sido concebido como un momento fundacional en la vida de las instituciones electorales del país. No sólo porque algunas instituciones, como el nuevo INE, serán protagonistas por primera vez de lo que ocurra en el país, también porque dado el mayor número de partidos y dada la menor participación electoral que los comicios intermedios concitan, el de 2015 será un proceso muy complicado, cargado desde el primer momento de litigios y las mutuas acusaciones que caracterizan a las elecciones mexicanas desde siempre.

Por ello era muy importante que la autoridad electoral actuara con mucho cuidado al integrar los distintos órganos colegiados que vigilarán el desarrollo de las elecciones el año próximo. Hay quienes dicen que efectivamente se procedió con cuidado y hay medidas, indicadores, que hablan de ello. Muchos de los nuevos funcionarios de los órganos electorales locales tienen experiencia previa en el IFE o los órganos electorales locales, 73% cuenta con estudios de posgrado, e incluso dado que hay egresados de 18 distintas licenciaturas, hay alguna pluralidad en los puntos de vista.

Lo que lamentablemente no hay es confianza de que sean suficientemente independientes de los gobernadores y, en general, de los aparatos de los gobiernos estatales y del Distrito Federal, como para garantizar en un contexto en el que los partidos viejos y nuevos, chicos y grandes se jugarán tanto, la necesaria imparcialidad como para evitar que, ya desde ahora, se cuestione no sólo y quizá no tanto la legalidad de la elección de 2015 como, sobre todo, su legitimidad.

Al revisar los nombramientos hechos en algunas de las 18 entidades con elecciones en 2015 es posible observar en los medios locales altas dosis de desconfianza pues, en algunos casos, fueron demasiado obvias las preferencias de los gobernadores en turno.

Es posible que las críticas a los nuevos funcionarios sean interesadas o producto de la mala fe. Es algo que no se puede descartar, pero también seríamos ingenuos si perdemos de vista que muchos de los problemas electorales tienen en su base el mal de la desconfianza y peor, no se reconoce que ese es el problema. La experiencia de la elección de 2006 debería servirle al INE en su conjunto como un libro de texto. Cumplir con lo que marca la ley, no basta. Los nuevos funcionarios deben ganarse la confianza de los ciudadanos, de modo que las críticas no se conviertan en mayor motivo de desconfianza, asunto más delicado cuando tantos partidos se juegan su futuro como ocurrirá con al menos cinco o quizás seis organizaciones en 2015.
 
                *Analista
                manuelggranados@gmail.com

Enlace: http://www.excelsior.com.mx/opinion/manuel-gomez-granados/2014/10/11/986293

No hay comentarios:

Publicar un comentario