sábado, 22 de noviembre de 2014

Si hay salida, ¿habrá voluntad política?

 
 
 
Manuel Gómez Granados.

Afectados como estamos por desigualdades, violencia, corrupción, impunidad, desempleo y pobreza, existen grupos de profesionales dispuestos a ayudar a resolver esos y otros problemas. Es el caso de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos (ANIA), de la Universidad Autónoma Metropolitana, una asociación civil sin fines de lucro que, en 2008, inició el curso-taller “Tú lo puedes hacer. Construye tu invernadero”.

El taller ayudó primero a productores de Milpa Alta, DF. Fue una respuesta a problemas reportados por la Asociación Mexicana de Constructores de Invernaderos que, en 2007, señaló que la mitad de los invernaderos entregados por el gobierno estaban abandonados por variaciones en los mercados agrícolas, escasez de crédito y manejo inadecuado por falta de asesoría técnica.

El curso se ha impartido durante seis años. Encomiable la labor del ingeniero Fernando Abúndiz, quien construye invernaderos y capacita, tanto a los técnicos como a productores del Programa de la Estrategia de Desarrollo Rural Hortícola del Estado de México y del Programa Estratégico de Seguridad Alimentaria (PESA), de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO. También destaca el trabajo del ingeniero Javier Cruz Loaeza, quien apoyó a agricultores de la Sierra de Oaxaca para construir sus propios invernaderos, sin recursos del gobierno, utilizando maderas de la región. Gracias a esos invernaderos, sus propietarios producen tomate rojo y verde, así como germinados de granos para ganado vacuno y caprino.

Al participar en el taller “Tú lo puedes hacer”, los productores y sus familias superan la pobreza, tienen alimentos propios y venden sus excedentes. Un participante expresa: “El éxito no es poner el invernadero; el éxito es que con la cosecha se tiene dinero para la casa y que los hijos estudien y vivan aquí sin emigrar”.

Con la experiencia acumulada durante seis años, ANIA, solicitó audiencia con don Juan Verdugo Rosas, subsecretario de Desarrollo Rural de Sagarpa. Le propusieron un programa piloto. De aprobarlo, Sagarpa ahorraría entre 40 y hasta 60 por ciento de los costos de programas similares, y sólo aportaría plásticos, malla protectora contra insectos, equipo de riego, fertilizantes e insecticidas. Esto permitiría contar con invernaderos construidos por los productores, que aportan madera, mano de obra y se harían responsables de la producción, pues se responsabilizarían para cuidar sus invernaderos y equipos; ayudarían a erradicar el hambre y promoverían el autoempleo.

El subsecretario Verdugo se interesó en el proyecto y lo turnó a sus asesores. Luego, el ingeniero Javier Martín del Campo Moreno, presidente de la ANIA, y organizaciones de Guerrero, Veracruz, Puebla y Michoacán, residentes en municipios integrados en la Cruzada Nacional contra el Hambre, deseosos de participar en el proyecto, se reunieron con los técnicos de Sagarpa.

El proyecto beneficiaría a dos mil 500 familias pobres, pero se estanca por trámites excesivos; cumplir las reglas de operación y constituir a los productores en sociedades de producción rural requiere al menos cuatro meses. Si bien les va, podrían operar a mitad de 2015, cuando los recursos quizá ya estén comprometidos. Don Juan Verdugo Rosas, subsecretario de Sagarpa, puede echar a andar este proyecto que no sólo contiene la pobreza, sino que la ataca de raíz. ¿Hará falta voluntad política o más confianza en los ingenieros agrónomos?

*Analista

manuelggranados@gmail.com
 

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