miércoles, 3 de diciembre de 2014

Descubren un método natural para ampliar la vida útil de las frutas y hortalizas en un 1,500%



Israel, jueves 30 de octubre de 2014.- Entre un tercio y la mitad de los alimentos que se cultivan hoy en día nunca llega al mercado. Los productos hortofrutícolas de todo tipo se “pierden” por echarse a perder o por las enfermedades, debido, principalmente, al transporte, al almacenamiento y otros problemas logísticos. Como resultado, cientos de millones de personas siguen pasando hambre; pero no tienen que hacerlo, gracias a un invento de la empresa israelí Pimi Agro. Mediante la aplicación de una fórmula basada en peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) —”con algunas adiciones”, dice Nimrod Ben-Yehuda, director de tecnología y cofundador de Pimi—, las frutas y las hortalizas se mantienen frescas y viables hasta diez semanas, lo que reduce significativamente las pérdidas debido a la pudrición y el deterioro durante el proceso de transporte.

Este tipo de tecnología, en opinión de Ben-Yehuda, podría una importante mella en el hambre mundial. En los próximos meses, Pimi planea presentar estos inventos en las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales. “Para lugares como India, China y África, es de gran importancia, especialmente porque los sistemas de transporte en esas regiones son lentas y es difícil acceder a la refrigeración”, apunta Ben-Yehuda. “Podrías caminar de una punta a otra de la India en un periodo de diez semanas y las frutas y hortalizas que llevaras se mantendrían frescas todo el tiempo”.

Parece una afirmación de ciencia ficción, pero Pimi puede demostrarla mediante los exhaustivos estudios científicos que ha realizado la compañía durante la última década; estudios que han sido lo suficiente convincentes para las autoridades agrícolas y alimentarias en todo el mundo, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Australia, China y muchos otros países, para que se apruebe el método natural y sin productos químicos de Pimi para la conservación de frutas y hortalizas.

También han sido lo bastante convincentes para nada menos que Wal-Mart y SunPacific —uno, el mayor minorista de América y el otro, el mayor exportador de cítricos de la región—, que realizarán pruebas de campo a gran escala, con un ojo puesto en su aprobación para el uso diario, según Ben-Yehuda. “Hemos estado hablando con Wal-Mart sobre cómo comercializar las frutas y hortalizas tratadas con nuestros productos. No son necesariamente ecológicas, pero son mucho más saludables que las frutas y hortalizas convencionales —además de tener una vida útil mucho más larga— porque los agricultores pueden reducir significativamente el uso de fungicidas”.

Los fungicidas no han estado tan el punto de mira de los consumidores como los plaguicidas, y aunque los comercializadores de productos ecológicos enfatizan el uso de plaguicidas sin productos químicos y no perjudiciales para el medioambiente —muchos basados en ingredientes naturales que alejan a las plagas de cultivos concretos—, normalmente no mencionan los fungicidas, que se aplican al producto antes y después de la cosecha para evitar la invasión por hongos.

Existe una razón para ese silencio; resulta que la mayoría de fungicidas comerciales —incluso los certificados como “ecológicos”— se basan en cobre en forma de aerosol de sulfato de cobre, y en cloro. Pero los fungicidas son fundamentales para el negocio de los productos hortofrutícolas. Dado que gran parte de las frutas y hortalizas del mundo se envían en camión y tren —sin refrigeración, en muchos lugares—, es probable que estos productos sucumban a la pudrición y a los hongos que prosperan en condiciones de almacenamiento cálidas.

Según la Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos, estos fungicidas son seguros para el consumo humano en dosis limitadas. El cobre es un elemento esencial en el cuerpo humano, y el cloro se utiliza para desinfectar el agua para consumo humano, pero ¿por qué utilizarlos —pregunta Ben-Yehuda—, si hay una solución mejor, más natural y ecológica?. “Nuestra fórmula acaba con una amplia gama de enfermedades sin todos esos aditivos”, afirma. “La listeria, que ha sido culpable de muchos casos recientes de intoxicación alimentaria en restaurantes de comida rápida estadounidenses, se elimina sesenta segundos después de aplicar nuestros productos. Como resultado, los agricultores y los mayoristas pueden reducir el uso de fungicidas”.

El secreto de Pimi Agro es que sus productos son formulaciones basadas en peróxido de hidrógeno estabilizado en un 99,4%, que se descompone en oxígeno y agua y no deja residuos químicos. Son formulaciones específicas para cítricos, frutas de hueso como melocotones y ciruelas, patatas, cebollas y boniatos. El truco, señala Ben Yehuda, estuvo en dar con ese 0,6% de la formulación, y eso le llevó quince años, junto con investigadores del Technion (Instituto Israelí de Tecnología) y la Universidad Hebrea. La tecnología de Pimi cuenta con media docena de patentes en todo el mundo y ha sido sometida a pruebas bajo condiciones rigurosas en los Estados Unidos y Europa más de 150 veces.

Lo que marca la diferencia son los ingredientes activos y los aditivos, todos naturales y respetuosos con el medioambiente, continúa Ben Yehuda. “Aplicar solo peróxido de hidrógeno a los productos estimularía la pudrición. Es nuestra fórmula mejorada lo que convierte el agua y el oxígeno en productos que pueden prolongar enormemente la vida útil de los productos”. En las pruebas, las soluciones de Pimi resultaron ser quince veces más efectivas que otros sistemas de conservación y de prevención de enfermedades, con un 50% más de cítricos y cebollas disponibles para su comercialización tras siete meses de almacenamiento, sin el dañino residuo químico dejado por los sistemas de conservación empleados actualmente, que, de todos modos, son menos efectivos que el sistema de Pimi. Los aditivos, clasificados como ácidos comestibles, han sido declarados seguros y ecológicos por numerosas agencias internacionales, entre ellas la EPA (Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos) y la agencia de seguridad alimentaria de la UE.

Además de reducir el residuo de productos químicos y prevenir las enfermedades, la solución de Pimi permite a los agricultores utilizar métodos de cultivo mucho más sostenibles. Al ampliar la vida útil de los productos hortofrutícolas, estos pueden transportarse de forma menos perjudicial para el medioambiente; por ejemplo, el uso de trenes en lugar de camiones, que contribuyen a aumentar los embotellamientos y la contaminación atmosférica. Como hay menos pérdidas, los agricultores pueden cultivar menos, lo que evitará el exceso de plantación y, especialmente, reducirá el uso de fertilizantes (otro importante problema de contaminación) y el de agua de riego, explica Ben-Yehuda.

Además de con Wal-Mart y SunPacific, Pimi ha comenzado a trabajar con otros grandes productores de alimentos, como Pepsico, FritoLay y BASF, entre otros. Varios productos ya están en el mercado y los clientes utilizan los productos de Pimi en Israel, los Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido, Canadá, Japón y Rusia. La compañía planea desarrollar productos para otros productos hortofrutícolas, como los espárragos, las setas y los pimientos, y está desarrollando fórmulas para la carne y el pescado.


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