viernes, 5 de diciembre de 2014

El Año Internacional de los Suelos 2015 es un llamado para cuidar y preservar la superficie terrestre



Los suelos son un recurso no renovable indispensable en la producción de alimentos, la adaptación al cambio climático y la mitigación de la pobreza.

En México, 47.7% de la superficie total del país presenta algún tipo de degradación.

4 de diciembre de 2014, Santiago de Chile – América Latina y el Caribe tiene las reservas de tierra cultivable más grandes del mundo, por lo que el cuidado y preservación de sus suelos es fundamental para que la región alcance su meta de erradicar el hambre, señaló hoy la FAO durante el lanzamiento regional del Año Internacional de los Suelos 2015.

La FAO ha sido encargada de implementar el Año Internacional de los Suelos 2015 (AIS) en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo y en colaboración con los gobiernos y la Secretaría de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD).

De acuerdo a la FAO, los suelos saludables están en la base de la agricultura, la producción de alimentos y la lucha contra el hambre, y también juegan un rol como reservorios de la biodiversidad. Además, forman parte del ciclo de carbono, por lo que su cuidado es necesario si se quiere mitigar y enfrentar el cambio climático.

“Es esencial mantener un cuidadoso balance entre la necesidad de preservar nuestros recursos naturales y expandir nuestra producción de alimentos. El Año de los Suelos justamente busca generar esta conciencia”, explicó Eve Crowley, Representante Regional Adjunta de la FAO, quien destacó que el 5 de diciembre se celebrará el primer Día Mundial de los Suelos.

Peligrosa degradación

A pesar de su gran importancia, la salud de los suelos enfrenta constantes y crecientes desafíos. El 33 por ciento de las tierras del planeta están degradadas, sea por razones físicas, químicas o biológicas, lo que se evidencia en una reducción de la cobertura vegetal, la disminución de la fertilidad, la contaminación del suelo y del agua y, debido a ello, el empobrecimiento de las cosechas.

“El hecho de que los suelos no son un recurso renovable hace que su preservación sea un reto todavía más urgente: un centímetro de suelo puede demorar unos mil años para formarse y este mismo centímetro puede ser destruido en solamente algunos minutos por causa de degradación debido a un mal manejo”, explicó Crowley.

El 14 por ciento de la degradación mundial ocurre en América Latina y el Caribe. Esta situación es más grave en Mesoamérica, donde afecta al 26 por ciento de la tierra, mientras que este fenómeno afecta al 14 por ciento de las tierras de América del Sur. Cuatro países de la región tienen más del 40% de sus tierras degradadas y en 14 países la degradación afecta entre 20% y 40% del territorial nacional.

La degradación de los suelos tiene un impacto negativo en muchas de sus funciones críticas para la producción de alimentos y para la provisión de servicios ecosistémicos y sus principales causas incluyen la erosión hídrica, la aplicación intensa de agro químicos y la deforestación.

La degradación también está asociada con la pobreza: Un 40% de las tierras más degradadas del mundo están en zonas con elevadas tasas de pobreza. Los agricultores pobres tienen un menor acceso a la tierra y al agua, trabajando suelos de mala calidad y con una alta vulnerabilidad a la degradación.

El cambio climático afecta la salud de los suelos en México

En México predominan las tierras áridas y semi-áridas – alrededor de 50% de la superficie- y se concentran principalmente en la zona norte del país, esto se traduce en un alto grado de vulnerabilidad de la nación a ciertos tipos de degradación. Así, más de 85 millones de hectáreas de la superficie nacional presentan algún tipo de degradación de suelos, representando el 47.7 % de la superficie total del país.

El cambio climático también afecta la salud de los suelos –y este recurso a su vez contribuye a la mitigación de sus efectos-. Como consecuencia de este fenómeno, la temperatura está aumentando y las fluctuaciones del clima son tales que desencadenan fenómenos extremos como inundaciones y sequías.

El estudio México: el sector agropecuario frente al cambio climático(SAGARPA-FAO, 2014) presenta, a detalle, un análisis por estado y región de los impactos de mediano y largo plazo (2050 y 2099) provocados por los cambios en precipitaciones y temperatura en un contexto de cambio climático. Se utilizan para ello modelos climáticos validados por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, combinado con metodologías de modelización de los ingresos netos agropecuarios y rendimientos utilizadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en estudios anteriores, considerando ciertos cultivos de suma importancia (como el maíz y el frijol).

La publicación pone en relieve la vulnerabilidad de México ante el Cambio Climático, y particularmente para el sector agropecuario: con fuertes probabilidades de sequías prolongadas en el norte, y una mayor frecuencia e intensidad de huracanes en el sur, las previsiones apuntan a una disminución drástica de la rentabilidad de la actividad agropecuaria en un horizonte de 20 a 30 años, en caso de que no se adopten estrategias de adaptación.

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