domingo, 1 de febrero de 2015

Ayotzinapa y la murralla de la desconfianza


Manuel Gómez Granados.

La Procuraduría General de la República presentó el lunes de la semana pasada, un documento con el que declara muertos a los jóvenes estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Guerrero. Es un discurso afinado y cuidado en el que se nota el trabajo por conservar la tesis que señala al grupo criminal de Guerreros Unidos y a la Policía Municipal de Cocula e Iguala como responsables de la muerte de 43 estudiantes. La forma del discurso no alcanza para responder a las omisiones que los críticos señalan.

Este ejercicio discursivo del gobierno federal se ha topado con la gran muralla de la desconfianza, que aleja al gobierno de sus gobernados, y evidencia su insensibilidad frente al dolor y la indignación.

Pocos están dispuestos a creer la versión que presentó Jesús Murillo Karam y quienes más la aplauden suelen ser quienes aplauden cualquier cosa que diga el gobierno en turno. Además, el intento de voltear la página se ha topado con los errores acumulados en el manejo de las primeras etapas de la crisis: La PGR, el Ejército, la Marina y la Gendarmería dejaron que José Luis Abarca, su esposa y otros cómplices actuaran con amplios márgenes de impunidad, antes de la masacre y entre la masacre y la intervención federal pasaron semanas. Es un tiempo que ahora pesa como plomo sobre las espaldas de los altos funcionarios y al que se agregan descuidos en el manejo de temas como la licitación del Tren de Alta Velocidad a Querétaro o el desplome de los precios del petróleo.

Nadie que quiera a México le desea mal al Presidente, porque si le va mal al Presidente, le va mal a México. Pero todo hace suponer que en el círculo íntimo de Enrique Peña hay una falsa sensación de seguridad que está llevando al gobierno a tomar decisiones precipitadas, que se agravan por la fragilidad del contexto internacional. El precio del petróleo no se recuperará pronto. Barack Obama, por ejemplo, anunció que su país volverá a explotar petróleo en el Atlántico. Lo anunció en momentos en que el crudo registra precios muy bajos y en la Organización de Países Exportadores de Petróleo ya nadie cree en la ficción de fijar cuotas de producción, pues nadie las respeta. Así, es un hecho que, al menos en los próximos dos años, el crudo seguirá a bajos precios, aunque sabemos que las gasolinas en México se mantendrán a precios altos. Sabemos que es inevitable, pues la gasolina cara es el precio que pagamos, porque el gobierno no recauda de otras maneras.

Y si nadie desea mal al Presidente, sería deseable que él se diera cuenta de la magnitud del problema que enfrenta y dejara el discurso insensible que apuesta a la amnesia. La declaratoria formal de la muerte de los normalistas no puede marcar el final de las investigaciones. Si la PGR no puede continuar, es necesario que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos lo haga, pero eso sólo será posible si se le permite que haga una investigación que incluya, por ejemplo, por qué la PGR y el Ejército no actuaron, antes de la masacre, contra José Luis Abarca ni otros cómplices en este crimen. También se debe garantizar que las fuerzas armadas sean lo suficientemente maduras para permitir una investigación profesional que no implique garantías de impunidad para los mandos que pudieran estar involucrados, así sea por omisión.

Nada salva, nada nos protege como la verdad y ahora más que nunca necesitamos saber qué está pasando en México en materia de seguridad y derechos humanos.

manuelggranados@gmail.com


Enlace: http://www.cronica.com.mx/notas/2015/881260.HTML

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