domingo, 7 de junio de 2015

Hay que votar



Manuel Gómez Granados.

Las campañas terminaron en casi todo México el 3 de junio. En Chiapas, por capricho, apenas empezaron y continuarán hasta mediados de julio. Como sea, la parte más importante de la temporada electoral de 2015 concluye hoy.
Quienes no tengan planeado ir a votar temprano, sería bueno que lo hicieran. En las ciudades de México, Pachuca, Tlaxcala y Puebla, por ejemplo, la probabilidad de que llueva hoy, según los datos de la Conagua, es de más del 60 por ciento, y en Toluca y Guadalajara, está por arriba de 40 por ciento. Entre más tarde acuda uno a las casillas, mayor será la probabilidad de lluvia.
Como si faltaran incentivos para no votar en un país donde abunda la desconfianza en las instituciones y las personas que las conducen, las elecciones de 2015 enfrentaron una serie de obstáculos. El más inmediato, el partido de futbol entre la selección mexicana y la de Brasil, hoy a las 3 de la tarde. Un partido sin significado, ni siquiera deportivo, pero que, como suele suceder con la selección, va acompañado de un aparato publicitario que aturde. Y la violencia de todo tipo para meter miedo.
Y obstáculos más serios, que incluyen convencernos de que vale la pena hacer algo por el país. En este tema, los partidos y la sociedad civil no ayudaron. En la sociedad civil personas muy respetables promovieron anular e incluso abstenerse. Dicen que así se expresa repudio y se exigen cambios, pero olvidan que cualquier cambio necesita votos que lleven representantes al Congreso que impulsen los cambios.
Del lado de los partidos, las campañas carecieron en su gran mayoría de propuestas serias. Algunos candidatos de los nuevos partidos declinaron cuando faltaban dos semanas de campaña. También hubo fuerzas anónimas, inciviles y antidemocráticas que recurrieron a las grabaciones o a las publicaciones apócrifas de medios para desacreditar al adversario, además de “estrategias” de ataques en redes sociales que sólo tiran dinero.
A pesar de ello, hubo elementos positivos. Uno, las iniciativas ciudadanas #TresDeTres del Instituto Mexicano para la Competitividad y #YoMeMuevo, promovido por organizaciones civiles, además de la presencia de los candidatos independientes. Poder votar por primera vez por candidatos independientes, debería ser motivo suficiente para que cualquier persona reconociera lo mucho que hemos avanzado en materia electoral. Tristemente no fue así.
Prevaleció en la elección un ánimo pesimista, alimentado por los errores del gobierno en casos como Ayotzinapa, Chilapa y Tlatlaya, entre otros, que derivó en que, al redactar estas líneas, no se sepa si será posible instalar todas las casillas en Guerrero y Oaxaca, o qué resultará de la violencia en Tuxtla Gutiérrez el viernes. No queda claro qué buscan quienes impulsan el boicot electoral en esos estados, pero incluso si no fuera posible elegir autoridades en esos estados, eventualmente se tendrán que nombrar. En Guerrero, tendría que nombrarse a un gobernador interino que convocara a elecciones, una vez más, con el riesgo de nuevas movilizaciones que no sabemos quién y para qué la sostiene.
A unas horas de se conozcan los resultados, es importante que quienes pierdan, lo acepten y no conviertan su derrota en más conflicto y desconfianza. Muy pocos candidatos están libres de culpa. Quienes perdieron a pesar de la guerra sucia que lanzaron contra los ganadores deberían tener, luego de la elección, el decoro que no supieron tener antes y evitar mayor polarización y daño al país.

Finalmente, ojalá quienes hayan ganado comprendan que ganaron con márgenes muy estrechos, que deberán construir acuerdos, ser más transparentes y serios; México ya no aguanta más soberbia y torpeza.

manuelggranados@gmail.com

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