viernes, 12 de junio de 2015

La empresa eléctrica RWE y la desglaciación



Las actividades humanas contaminan o consumen una gran cantidad de agua. A escala mundial, la mayoría de agua se utiliza en la producción agrícola, pero también hay grandes volúmenes de agua consumida y contaminada por los sectores industrial y doméstico.

El consumo de agua y su contaminación pueden estar asociados a actividades específicas, tales como el riego, lavado, limpieza, refrigeración entre otros procesos realizados diariamente. Entonces, el consumo total de agua y su contaminación, son generalmente considerados como la suma de diversas actividades. A pesar de la importancia del agua para el desarrollo humano se ha prestado poca atención al hecho de que, al final, el consumo total del agua y su contaminación son una función directa de lo que consumen las comunidades al igual que de la estructura de la economía mundial que proporciona esos bienes de consumo y servicios diversos.

Hasta hace muy poco tiempo, sólo existían unas cuantas nociones científicas acerca de la práctica de la gestión el agua acerca de su consumo y contaminación lo largo de toda la producción y las cadenas de suministro. De ello se desprendió la falta de concienciación sobre la organización y características de una cadena de producción y suministro que no sólo deja de lado el concepto de la reutilización del agua, sino que incentivan a la población a aumentar su consumo de acuerdo a sus ingresos.

El problema del que se ocupa el presente artículo, en su aspecto general, se halla dentro de la utilización de los recursos naturales, en concreto la utilización del agua dulce por el ser humano.

La presión del hombre sobre los recursos con el afán de satisfacer sus necesidades ha empezado a impactar sobre el medio ambiente, incrementándose por una mayor dinámica industrial a partir de la segunda mitad del siglo pasado. El agua es un elemento fundamental en la vida de los seres humanos. Una persona adulta necesita diariamente 12 kilos de aire y entre 2 y 4 litros de agua para su subsistencia. A finales del 2013, la organización de defensa ambiental World Wildlife Fund for Nature (WWF – Fondo Mundial para la Naturaleza) presentó el informe “Planeta Vivo 2012”, según el cual el índice tropical de agua dulce descendió 70%, además muchas cuencas fluviales que parecen tener suficiente abastecimiento analizando las medias anuales, están realmente sobre explotadas, alterando muchas funciones ecosistémicas importantes y alrededor de 2.700 millones de personas en el mundo viven en cuencas que experimentan una escasez grave de agua durante al menos un mes al año . En general, el informe revela que la riqueza y la diversidad natural continúan decreciendo, a la vez que aumentan el número de países en situación de estrés hídrico.

Entonces, esta dinámica de interacción de la naturaleza con la esfera económica y cultural de nuestra sociedad, no se ha realizado mediante variables controladas, a pesar de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), busca lograr el “desarrollo sostenible”, el cual es un concepto mediante el cual es posible satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades .

El incremento de la población mundial, aunado a la escasez de las fuentes de suministro especialmente en las zonas urbanas, ha preponderado una mayor dependencia del uso del agua incrementando sus costes de extracción, tratamiento y distribución del líquido, ha hecho que la relación del recurso hídrico y la sostenibilidad desarrollen una “nueva cultura del agua”, mediante nuevos modelos de gestión hídrica, por lo que la toma de decisiones debe ir más allá de una gestión eficiente así como de todos los subsistemas interdependiente que componen un conjunto de ríos, estuarios, deltas, lagos, humedales y acuíferos que, además de suministrar el recursos, conforman un patrimonio con un capital natural que alberga vida y producen servicios para el bienestar social. El presente desafío incluye que la gobernabilidad del recurso se encuentre en condiciones óptimas, con ello las instituciones y la legalidad que afecte a una gestión compleja, integral y ecosistémica, el cambio de paradigma de la administración tradicionalista que han sido enfocadas a estrategias de oferta, por unas innovadoras que sean orientadas a la demanda del recurso.
En ese contexto, es necesario que así como en otros ámbitos se tiene una principio general que es el de reducción del consumo, y reutilización del recurso, todo ello a través de las distintas instituciones y organismos del gobierno, debidamente asignadas, para que administren de manera eficaz y eficiente el recurso del que se disponga precio de mercado.

Huaraz es una provincia de Perú, la cual es conocida no sólo por sus inacabables reliquias pre-hispánicas sino también por albergar lo que por años se conoció como “La Suiza Peruana” ya que contaba con la Cordillera Blanca, la cual es la cadena montañosa tropical más alta del mundo y tiene 722 glaciares y 296 lagunas. Sin embargo, en los últimos 30 años la superficie glacial retrocedió en 40% y se estima que en decenio 2020-2030, los glaciares por debajo de los 5 mil metros sobre el nivel del mar habrán desaparecido, según la Autoridad Nacional del Agua (ANA) ente que regula el recurso hídrico en el Perú.

Dicho proceso se da no sólo debido a las condiciones del cambio climático las cuales el mundo viene soportando desde hace algunos años, sino que tiene otro factor importante que ha acelerado esta desglaciación, generando la colmación de las lagunas existentes poniendo en peligro de inundación las poblaciones aledañas. Este factor cuenta, incluso, con nombre y apellido: RWE (Rheinisch-Westfälisches Elektrizitätswerk), empresa alemana del sector energético, líder en Europa y con fuerte presencia en América del Norte. Según investigaciones del Instituto de Responsabilidad del Clima en Colorado, Estados Unidos; esta organización genera grandes cantidades del emisiones de CO2 y sus emisiones globales de gases de efecto invernadero (metano, butano, entre otras), entre 1751 y 2010, alcanzan a 0.47% del total mundial.

A raíz de la XX Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 20) realizada en Lima el año pasado es que el Sr. Luciano Lliuya pudo hacer escuchar su descontento frente a los paisajes que, hoy en día, ya no existen más. Luciano es huaracino de nacimiento y recuerda con nostalgia las antiguas postales cuando aún había nieve en los nevados y los peligros a los cuales se encuentra expuesto frente a un eventual aluvión debido al desborde de la laguna Palcacocha. Es así que, llevado no sólo por su deseo de presentar lo que queda del ambiente para sus hijos, se contactó con representantes de la ONG alemana Germanwatch los cuales le proveyeron de la ayuda y soporte necesarios para lograr su cometido: que la RWE reconozca su participación y apoye a generar medidas de protección necesarias para su tierra y su ciudad, a través de una carta de reclamación en dónde señala los efectos a largo plazo debido a las emisiones generadas.
Si bien es cierto, la empresa no cuenta con operaciones dentro del país se espera que genere e implemente un nuevo modelo de negocio con el fin de evitar más daños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario