martes, 9 de junio de 2015

Salud Uno de cada 9 personas sufre hambre, y el 30% de los alimentos son desechados



Definitivamente la humanidad no está haciendo bien las cosas cuando una de cada 9 personas sufre hambre en el mundo y el 30% de los alimentos termina en basureros. Los irresponsables modelos de consumo y de producción agrícola no solo no ayudan a combatir el problema de las necesidades alimentarias de cientos de millones de personas, sino que agravan la situación medioambiental del planeta. "Los modelos de producción y consumo actuales se agotan y contaminan el agua, erosionan los suelos, extinguen los ecosistemas, envenenan el aire y generan desigualdades", resume la revista 'Proceso' algunas de las cuestiones planteadas por los distintos organismos de la ONU en un encuentro celebrado en su sede mexicana en vísperas del Día Mundial del Medio Ambiente.

El del hambre sigue siendo un problema irresuelto, en parte por la manera equivocada de combatirlo: aumentar la producción de alimentos para cubrir las necesidades de las 800.000 personas que pasan necesidades alimentarias básicas en el mundo. La realidad es distinta: no solo se producen alimentos suficientes para toda la humanidad, sino que un 30% de ellos termina en basureros antes de caducar.

Los modelos precarios de consumo constituyen otro de los problemas más candentes. Los humanos gastan anualmente recursos que equivalen a una Tierra y media y esta realidad no hace sino empeorar. Además, mientras una de cada nueve personas padece hambre, uno de cada cuatro humanos tiene sobrepeso (unos 1.950 millones de niños y adultos, según la Organización Mundial de Salud).

Mientras una tercera parte de la producción agrícola mundial termina en la basura, cabe recordar que la agricultura es una de las siete industrias más contaminantes, expulsando un 80% de las emisiones de dióxido de carbono (responsable además del 80% deforestación del planeta y de la extinción de especies). En México, un 45 por ciento de las tierras está degradado debido a la sobreexplotación agrícola y ganadera. Es una realidad difícil de recuperar: un centímetro de suelo tarda mil años en generarse.

Son precisamente las clases medias y altas las que más castigan al planeta. Está previsto además que en tan solo 15 años entre mil y tres mil millones de personas más alcancen esta categoría. Es una buena noticia sin duda para estas personas, pero mala para el planeta. A la vez, la pobreza es una de las "causas estructurales" de la producción agrícola inadecuada, de tal forma que la lucha contra la desigualdad es vital para preservar el medio ambiente. Con los ritmos actuales de contaminación a finales de siglo la temperatura global se incrementará unos tres grados, lo que tendrá consecuencias catastróficas para el planeta.

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