domingo, 21 de junio de 2015

Una esperanza para La Perla



Manuel Gómez Granados.

En la zona montañosa de Veracruz, al pie del Pico de Orizaba, está el municipio de La Perla. Allí viven 24 mil personas, 8 de cada 10 en condiciones de pobreza, hambre y desnutrición. Para alimentarse siembran haba, papa, frijol, maíz, y venden flores de alcatraz y agapanto para sobrevivir.

Además de la pobreza ancestral, la tala clandestina y el clima extremoso, los productores agrícolas, muchos de ellos con modestas parcelas para autoconsumo, enfrentan el severo deterioro de los suelos por la erosión, los virus y las bacterias que impiden el buen crecimiento de los cultivos. Por ejemplo, la papa se pudre antes de cosecharla, pero es lo único que tienen para comer. El problema se agrava por el aislamiento de las comunidades de las montañas, lo que provoca que muchas familias no tengan alimento suficiente.
Para muchas familias la angustia y el desánimo frente a la pérdida continua de cosechas y de ingresos los deja sin esperanza. Algunos emigran ante el abandono en el que se encuentran. Los que se quedan, no saben cómo revitalizar los suelos, ni qué semilla es la mejor para sembrar; ellos quieren aprender a mejorar sus cultivos de alimentos y flores, pero no hay quien los capacite.
Para ayudar a estas comunidades, la asociación civil Chesterton Instituto Superior impulsa proyectos productivos con grupos de mujeres para que cultiven sus propios alimentos. Una manera de hacerlo es mediante el cultivo de hongos seta en invernaderos, alimento rico en proteínas, así como producción de miel de abeja y siembra de árboles frutales.
Mediante un convenio por seis meses, la Universidad Autónoma Chapingo y Chesterton Instituto Superior A.C., comenzaron ayer, 20 de junio, una intervención con 6 ingenieros agrónomos que realizarán su servicio social. El Dr. Andrés Bolaños Espinoza, Subdirector de Investigación y Servicio, y el Dr. Luis Othón Espinosa Carrillo, Director del Departamento de Parasitología Agrícola, en su primera visita al municipio, propusieron que estos jóvenes visiten las parcelas de los productores para elaborar un diagnóstico de suelos en las 49 comunidades. El objetivo es que dialoguen con los productores, conozcan sus problemas y asesoren para mejorar los suelos y cultivos de muchas familias que padecen hambre. El reto es enorme, y solamente con la suma de distintos actores será posible avanzar con esta iniciativa.
Los primeros pasos están dados. El Padre Alfonso Miguel Aguilar Sapién, párroco de La Perla, informó a los productores de esta iniciativa y animó a la gente para que participe. Otro tanto hizo el Padre Proceso Sebastián Hernández, párroco en la cabecera municipal, con las comunidades de la zona baja. El Presidente Municipal Joel Javier Vázquez Lucas, informó de este proyecto a las autoridades de las comunidades para que den facilidades al trabajo de los ingenieros y manifestó su propósito de apoyar este proyecto: “Si hay que cambiar semillas o cultivos, lo haremos”. Por su parte, los habitantes del municipio ofrecerán alimento y hospedaje a los ingenieros.
Los ingenieros de Chapingo propondrán soluciones para atender la erosión de los suelos y revitalizarlos. Para los productores es una gran oportunidad de mejorar su producción y combatir el hambre y la desnutrición en que viven sus familias.
La colaboración entre diferentes instituciones de la sociedad civil y autoridades locales es condición indispensable para enfrentar el problema del hambre y no caer en demagogia o en asistencialismo, la idea es que los habitantes de La Perla se capaciten y se valgan por sí mismos. Falta mucho por hacer, el Municipio necesita apoyar más, pero este es un paso importante para avanzar en un futuro mejor.

manuelggranados@gmail.com

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