domingo, 2 de agosto de 2015

El jaque a la CNTE

Manuel Gómez Granados.

En los últimos días de julio el gobierno de Oaxaca tomó una decisión que debió haberse tomado hace diez o 15 años. Recuperó el control sobre el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxa-ca. La entidad fue resultado de una de las muchas reformas educativas que ha vivido México en los últimos 30 años. La idea de los autores de esa reforma es que se necesitaba descentralizar la responsabilidad de conducir la educación, de modo que se transfirió el control de la educación y las nóminas a todos los estados de la República.

Fieles a sus tradiciones, los gobernadores priistas de varios estados de la República, como Heladio Ramírez de Oaxaca, decidieron evitarse problemas y, en lugar de aprovechar la Reforma Educativa de Carlos Salinas para conducir procesos de mejora de la educación, optaron por usar al magisterio como socio subordinado. Heladio Ramírez entregó por completo el control del equivalente estatal de la SEP al sindicato de maestros. Ello fue más grave pues dotadas del control del aparato, la Sección 22, la rijosa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, muy pronto se embarcó en un ciclo de creciente radicalización política que ni siquiera puede decirse que tuviera motivaciones ideológicas. Se radicalizaron cada vez más en la lógica de la corrupción. Y no sólo fue Heladio Ramírez, todos sus sucesores le apostaron al mismo modelo en el que la educación se convirtió en rehén de intereses políticos.

En ese sentido, es digno de encomio que Gabino Cué finalmente haya decidido dar un golpe de timón en el último tramo de su accidentado gobierno para recuperar el control de la educación. Sin embargo, es importante que no generemos falsas expectativas acerca del impacto que esta decisión podría tener en la vida de los miles de estudiantes que están matriculados en algún ciclo de educación de Oaxaca. Culpar a la CNTE gana aplausos en un sector de la tribuna, pero debe analizarse con cuidado.

Cuando uno revisa los datos sobre cobertura del sistema educativo, es decir, el porcentaje de la población en edad de estar en la escuela en Oaxaca y lo compara con estados donde el magisterio es dócil e, incluso, es aliado del gobierno en turno, como en Jalisco y el Estado de México, se debilita la idea de que basta remover a la CNTE-Sección 22 de la ecuación para que los problemas de la educación se resuelvan. En materia de cobertura de los sistemas educativos, de acuerdo con las cifras que publicó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en el libro México en PISA 2012, disponible en http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P1/C/I125/P1CI125.pdf, Oaxaca está lejos de ser el peor de los casos. En Oaxaca, 24.9% del total de las personas jóvenes de 15 años está fuera del sistema educativo. Eso es malo. Pero es peor que en el Estado de México la proporción de jóvenes fuera del sistema educativo sea de 36.1%. En Nuevo León la cifra es de 40.1%; en Quintana Roo de 41.3% y en Jalisco de 45.1%. De hecho, en términos de cobertura, según las cifras oficiales, Oaxaca ocupa el lugar número 11 de 32 entidades y Jalisco el lugar número 32 de 32.

En lo que hace a la mejor prueba disponible para medir el desempeño de los sistemas educativos, la prueba PISA, las cifras nos dicen que en estados como Campeche y Tabasco, en los que no existe una disidencia magisterial rijosa, incluso, criminal como la que representa la Sección 22 ni existe un modelo tan perverso como el que existió en Oaxaca hasta hace unos días, el desempeño de los estudiantes es muy malo. No es posible comparar a Oaxaca con otras entidades en la prueba PISA, pues la CNTE se negó a permitir que esa prueba fuera administrada en Oaxaca en 2012, pero incluso si asumiéramos que Oaxaca tuviera un rendimiento igual o peor en PISA que Guerrero o Chiapas, hay otros estados que están muy cerca de Guerrero y Chiapas. En PISA matemáticas 2012, Chiapas ocupó el penúltimo lugar con una media de 373 y Guerrero el último con una media de 367. Tabasco, donde la CNTE no es un factor, obtuvo una media de 378, sólo cinco puntos arriba de Chiapas y once arriba de Guerrero. Nada para echar las campanas a vuelo. Campeche sólo alcanzó 396 en PISA matemáticas 2012.

En PISA ciencias 2012, la situación es similar. Chiapas y Guerrero ocupan la penúltima y última posición. Guerrero reportó una media de 372 puntos contra 391 de Tabasco. En PISA lectura 2012, Chiapas y Guerrero vuelven a ocupar los últimos dos lugares con 371 y 368 puntos, respectivamente, pero Tabasco apenas logra 395 puntos en esa prueba. El caso de Tabasco deja ver que aun cuando la CNTE es una rémora que lisió el desempeño educativo de los jóvenes y niños oaxaqueños, no es el único factor que debe considerarse para analizar el problema de la educación.


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