domingo, 8 de noviembre de 2015

El sí a la mariguana en la Corte


Manuel Gómez Granados.

A pesar de que la actual Suprema Corte de Justicia de la Nación no se ha distinguido por su sensibilidad para abordar algunos temas clave del presente nacional, este miércoles 4 de noviembre, el máximo tribunal del país sorprendió a mexicanos y extranjeros al decidir que es inconstitucional prohibir el consumo de mariguana. No es la legalización o despenalización total que, a decir de muchos, el país necesitaría en estos momentos, pero es una decisión histórica que dinamita los cimientos de un modelo centrado en la violencia, la mentira y la intención de funcionarios públicos de decirle a los ciudadanos qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Es un modelo que ha sumido al país en lo que —hasta el momento— es una espiral sin final de violencia, devastación y muerte. Los gobiernos de México a lo largo de cuatro décadas han usado a las fuerzas policiacas y armadas y el resultado de ello ha sido la progresiva corrupción y erosión de la confianza en policías, soldados, fiscales y jueces.
Como está, la decisión de la Corte sólo beneficia directamente a las cuatro personas que promovieron el recurso pero, el hecho que la primera sala de la Corte haya decretado inconstitucionales las prohibiciones que aún están en las leyes mexicanas, abre la puerta para que el edificio de la legislación prohibicionista construido en la segunda mitad del siglo pasado se desmorone como un castillo de naipes. Sea que ciudadanos individuales inunden a los juzgados federales con solicitudes de amparos o que grupos de ciudadanos hagan lo mismo, los días del prohibicionismo en materia de cannabis están contados en México.
Eso podría ser una muy buena noticia siempre y cuando en este tema nuestros gobernantes hicieran la tarea que les corresponde y evitaran mayores daños al país. Si el Ejecutivo no logra descifrar la nueva realidad, podría ocurrir una despenalización desordenada, caótica, que podría crear nuevos problemas. El más elemental es que la Procuraduría General de la República se aferre a la idea de que el amparo sólo protege a cuatro personas y que insistiera en aplicar las leyes declaradas inconstitucionales. Otro sería dejar que los amparos individuales o de grupos se multiplicaran, creando una realidad en la que algunos consumidores tendrían la protección de la ley y otros no.
México debe ver lo que han hecho otros países para despenalizar, como  Estados Unidos. Por ejemplo, California, celebrará un refrendo para declarar legal el uso recreativo de la mariguana el año próximo. A pesar de ello, desde los meses de agosto y septiembre el Congreso del estado de California aprobó ya las leyes que habrán de regular la eventual despenalización del consumo de la mariguana si gana el sí en el refrendo de 2016. Oregon y Colorado tomaron medidas similares para evitar que la despenalización preservara los mercados informales que ya existían.
El éxito de Colorado y otros estados es que el consumo está regulado para evitar que menores de edad consuman mariguana y para que el gobierno estatal recaude fondos que mejoren los sistemas de educación y de salud para desalentar el consumo y contribuyan a resolver otros problemas.
Nuestra experiencia es muy mala en ese sentido. Cofepris ha sido incapaz de controlar los llamados “productos milagro”, las refresqueras hace sólo unos días intentaron eliminar uno de los pocos impuestos verdaderamente progresivos creados en México recientemente. Necesitamos una desregulación inteligente, que evite que el mercado de la mariguana siga siendo un mercado informal, que evite los errores y abusos que existen en otros mercados mayormente informales.

manuelggranados@gmail.com

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