jueves, 5 de noviembre de 2015

Manejo de la sustentabilidad del suelo


Protegiendo un recurso finito
Es el recurso más valioso del mundo: el suelo. En reconocimiento de la importancia de los suelos, las Naciones Unidas declararon al 2015 el Año Internacional de los Suelos. La declaración fue dirigida a aumentar el nivel de concientización y comprensión de la importancia que tienen los suelos para la seguridad alimentaria, así como su papel en proveer funciones del ecosistema esenciales.

El suelo es un recurso no renovable que está siendo amenazado. Casi un tercio de la tierra en el mundo está degradada en grado moderado a alto. La degradación del suelo es el deterioro de la calidad del suelo ocasionado por su uso incorrecto; los usos y prácticas de manejo poco sostenibles, así como los climas extremos.

“Los múltiples roles de los suelos casi siempre pasan desapercibidos. Los suelos no tienen voz propia y hay muy pocas personas que hablan a su favor. Son nuestros aliados silenciosos en la producción,” dijo José Graziano da Silva, Director General de la FAO, al anunciar el Año Internacional de los Suelos.

“Debemos manejar los suelos de manera sostenible. Hay muchas formas de lograrlo. La diversificación de los cultivos utilizada por la mayoría de los agricultores en el mundo es una de esas maneras: permite que transcurra suficiente tiempo para que los nutrientes importantes se regeneren,” dijo Graziano da Silva.

Para el productor, un suelo completamente funcional produce la cantidad máxima de productos al menor costo. Para asegurarse de que el suelo continúa siendo productivo año tras año, los productores pueden utilizar prácticas de manejo de suelos que mejoran la salud del suelo y aumentan la productividad sostenida de las plantas. De esta manera, los productores pueden garantizar la sostenibilidad de este recurso no renovable al evitar trastornar el suelo en la medida de lo posible, cultivar tantas especies distintas de plantas como sea posible, mantener las plantas vivas en el suelo con tanta frecuencia como sea posible, y mantener el suelo cubierto todo el tiempo.

Principales Principios en el Manejo de Suelos
De acuerdo con NRCS del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), estos son los cuatro principios esenciales del manejo de suelos sostenible.
Manejen más al trastornar menos el suelo. El trastorno físico del suelo como la labranza, da como resultado suelo compacto y/o desnudo que destruye y trastorna la vida de los microorganismos del suelo, además de crear un ambiente hostil para su supervivencia. La mala aplicación de los insumos agrícolas puede trastornar las relaciones simbióticas entre los hongos, otros microorganismos y las raíces de las plantas. El sobre-pastoreo, una forma de trastorno biológico, reduce la masa radicular, aumenta los escurrimientos y aumenta la temperatura del suelo.

Diversifiquen la biota del suelo con diversidad vegetal. Las plantas interactúan con microbios específicos del suelo al liberar los carbohidratos a través de sus raíces, que sirven para alimentar a los microbios a cambio de nutrientes y agua. Se requiere una diversidad de carbohidratos vegetales para alimentar a la diversidad de microorganismos en el suelo. La clave para mejorar la salud del suelo es asegurarse de que las cadenas de alimentos y energía están formadas por distintos tipos de plantas y animales, no sólo una o dos especies. La falta de biodiversidad limita de manera grave el potencial de cualquier sistema de cultivo y aumenta los problemas de enfermedades y plagas.

Mantengan a las raíces vivas creciendo durante todo el año. Las plantas vivas mantienen una rizósfera, es decir, un área concentrada de actividad microbiana cercana a las raíces. La rizósfera es la parte más activa del ecosistema del suelo, porque ahí se encuentran los alimentos más disponibles y es donde ocurre el ciclo del agua y hay mayor cantidad de nutrientes. Los alimentos microbianos son exudados por las raíces de las plantas para atraer y alimentar a los microbios que proporcionan nutrientes (y otros compuestos) a las plantas, en la interface raíz-suelo, donde las plantas pueden absorberlos. Los azúcares de las raíces vivas de las plantas, las raíces recientemente muertas, los residuos de cultivos y la materia orgánica del suelo sirven para alimentar a los numerosos miembros de la red alimentaria del suelo.

Mantengan el suelo cubierto en la medida de lo posible. La cubierta del suelo conserva la humedad, reduce la temperatura, intercepta las gotas de lluvia (para reducir su impacto destructivo), suprime el crecimiento de la maleza y proporciona un hábitat para los miembros de la red alimentaria del suelo que pasan al menos parte de su tiempo sobre la superficie.

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