domingo, 27 de diciembre de 2015

Michoacán, Guerrero y las autodefensas

Manuel Gómez Granados.

En estos días, la Brookings Institution de Washington, DC, publicó un estudio acerca de los orígenes de las autodefensas en Michoacán y Guerrero. La investigación es interesante porque deja ver errores cometidos por los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en el diagnóstico de las causas, así como en el tipo de remedios necesarios. El documento es más importante a la luz de la reactivación del conflicto en Apatzingán y otras poblaciones de la región, donde vuelven a ser frecuentes los tiroteos y asesinatos.

El analisis, titulado El origen de milicias en México. ¿Seguridad ciudadana o mayor intensificación del conflicto? (disponible en http://bit.ly/autodefMichGro2015) ofrece una reconstrucción muy cuidadosa del proceso de creación y posterior legitimación por el gobierno de Enrique Peña de las autodefensas de Michoacán y las policías comunitarias de Guerrero, así como del accidentado final dado a esas estructuras en los dos estados pues, lejos de resolver los problemas por los que surgieron, terminaron por generar nuevos y más graves, cuya solución no parece ni fácil ni cercana. Basta ver los laberintos en que se han convertido los casos de Manuel Mireles, Cemeí Verdía y Néstora Salgado García, quienes ahora son íconos de las malas prácticas del sistema de justicia en México.

Algo que la autora, la doctora Vanda Felbab-Brown, enfatiza es que las autodefensas fueron consentidas y/o legitimadas desde mediados de la década pasada, gracias a que “el Estado ha sido históricamente débil o ausente en grandes regiones, incluidas las zonas en que las autodefensas tienen presencia. Dicha debilidad y su correlación con el también débil Estado de derecho reflejan la debilidad de las decisiones que el Estado y las élites políticas han tomado, especialmente el no proveer los recursos necesarios para mejorar la presencia del Estado en zonas rurales e indígenas, como la región de la Tierra Caliente”.

Felbab-Brown destaca retos que nuestros gobernantes deberían considerar. Entre los más notables están “la ausencia de supervisión efectiva y apoyo por parte la policía federal o el Ejército, que hizo que las autodefensas rápidamente optaran por la depredación y el abuso de las poblaciones locales, a pesar de sus motivos originales y de su autojustificación”. También hace ver que a pesar de los esfuerzos para regularizar a las autodefensas por medio del establecimiento de reglas claras y formales, que incluyen el arresto de líderes que cometieron abusos, “los procesos judiciales ineficaces contra esos líderes ha terminado por socavar los esfuerzos del gobierno”. Destaca, de igual modo, el hecho de que los cárteles criminales crearon sus propias “autodefensas” y que no hubo armonía entre las políticas adoptadas por el gobierno federal, los estados y los municipios en las zonas en que operan las autodefensas, de modo que hubo contradicciones.

No es difícil entender que lo que se necesitaría, además de programas serios y sensatos de promoción del desarrollo local, es mayor vigilancia de las operaciones de las autodefensas y de las policías locales por parte de las autoridades federales. De igual modo, se necesita mayor coordinación en las políticas que impulsen los tres niveles de gobierno en la región de la Tierra Caliente y, finalmente, más consistencia en el manejo de los casos que involucran a los líderes de las autodefensas. De otro modo, se perpetúa la imagen de incapacidad del gobierno federal, al tiempo que se crean nuevos mitos, nuevos Robin Hoods, que no ayudan a superar los problemas que padece esa región del país. Mucha gente ve que hay delincuentes que dicen ser autodefensas y gozan de impunidad.

A todos los lectores y amigos, muy feliz año nuevo.

manuelggranados@gmail.com

Enlace: http://www.cronica.com.mx/notas/2015/936951.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario