domingo, 6 de diciembre de 2015

No privaticemos la Roma

Manuel Gómez Granados.

La colonia Roma está muy cerca del corazón de muchos chilangos. Su traza perfecta. Sus construcciones que van del neoclásico al art decó. Calles como la avenida Álvaro Obregón, que si estuviera mejor cuidada podría pasar por ser un boulevard de París. Sus parques públicos que hablan de una época en que se planeaba el desarrollo pensando en la necesidad de que hubiera espacios públicos donde los vecinos pudieran encontrarse, saludarse y construir confianza entre ellos. Todos esos pequeños grandes tesoros de la Roma están en peligro este domingo. Será hoy cuando se realice la consulta sobre el Corredor Chapultepec, una muestra del peor urbanismo imaginable en una ciudad que hace mucho dejó de ser productiva por la ausencia de un sistema de transporte público no concesionado que permita que quienes usan auto lo dejen en sus casas.

Las personas que residen en la Roma, la Condesa, la Juárez y otras colonias de la delegación Cuauhtémoc tienen sobre sus hombros la delicada tarea de decidir si permiten que el gobierno del DF privatice, gracias a una concesión de 40 años, una amplia extensión de terrenos públicos que incluyen calles, banquetas e incluso monumentos. Ahí, el gobierno del DF desea construir un centro comercial en el que no habrá espacios públicos y que hará muy difícil que las personas ancianas y con alguna discapacidad puedan caminar.

Para acceder a lo que se construirá en lugar de las banquetas, será necesario usar rampas extensísimas o escaleras con muchos escalones. Creará una zona de oscuridad en lo que ahora son las fachadas, las entradas a las casas o locales de quienes viven o trabajan sobre avenida Chapultepec. El Corredor Chapultepec, además, no incluye medidas para mejorar la calidad del transporte público en esa zona. La Línea 1 del Metro seguirá —como hasta ahora— saturada y las peseras, la verdadera pesadilla de la ciudad, seguirán siendo el único transporte “público” que recorra esa avenida.

Habrá quien crea que realizar una consulta pública es un buen signo. Quizás lo sea, pero en el plan original de Simón Levy, el responsable de este proyecto, no había espacio para una consulta, pues estimaban posible imponer sin consultar. A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades en las que los vecinos son consultados desde antes de que se hagan las maquetas, acá la expectativa era construir sin consultar. La consulta ha sido la única concesión de un gobierno al que la sociedad percibe como distante y ajeno.

Los vecinos que se organizaron ante la amenaza lograron algo difícil: contar con el respaldo de Morena, el PAN y el Verde Ecologista, cuyos dirigentes y representantes en esa zona advierten los riesgos de un proyecto que implica privatizar las calles y banquetas y excluir a quienes no puedan subir las rampas y escaleras. Los vecinos no se oponen a que haya mejoras. Quieren mejoras, pero reconocen que el principal problema que padece esa zona de la ciudad es el exceso de autos y por ello piden un proyecto que lejos de alentar a que se usen más autos, ofrezca otros medios para desplazarse en esa zona de la ciudad. Además, los vecinos advierten que en el Corredor Chapultepec se hacen promesas que se han hecho en otros desarrollos en el DF, como los Segundos Pisos, Santa Fe o la Supervía Poniente, pero que al final no cumplieron con sus objetivos, como lo demuestra la manera en que se elevaron los tiempos de traslado en la ciudad en los últimos diez años.

Enlace: http://www.cronica.com.mx/notas/2015/934071.html

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