domingo, 27 de marzo de 2016

Insólitas peticiones

Manuel Gómez Granados.

La semana que concluyó, ensombrecida por los hechos de Bruselas, sigue siendo una semana para reflexionar, para poner un poco de distancia de nuestras preocupaciones más comunes y tratar de ver a futuro, no para que las cosas nos caigan del cielo, sino para que nosotros construyamos mejores condiciones de vida para nuestro país.

Ello es más apremiante cuando vemos lo que nos dice el Panorama Social de América Latina 2015, la publicación anual de la Comisión Económica Para América Latina que este año nos recuerda, una vez más, que las cosas no están bien en nuestros países. En particular, en México, la CEPAL nos dice que en el periodo 2010-4 la tasa de pobreza aumentó en 2.9 por ciento, además de que aumentaron otras medidas de la pobreza, especialmente el llamado Índice Laboral de la Pobreza, es decir, la pobreza entre las personas que tienen empleos.

El documento, disponible en http://www.cepal.org/es/publicaciones/panorama-social-america-latina-2015-documento-informativo, deja ver que, en general, la parafernalia de programas como la Cruzada Nacional Contra el Hambre es eso: parafernalia; gasto inútil, boato, quizás promoción del titular en turno de la Secretaría de Desarrollo Social y poco más, pues es evidente que los programas existentes ni siquiera logran contener la pobreza.
Esta situación tan compleja y que no se resolverá pronto, dados los apuros del mercado petrolero, contrasta cuando comparamos lo que ocurre en México con lo que sucede en otros países. Entre los casos más notables por las diferencias con México está la carta que 40 millonarios, residentes en el estado de Nueva York, enviaron al gobernador de esa entidad, Andrew Cuomo. Se trata de una petición formal para que eleve los impuestos a las personas que se encuentran en el uno por ciento más rico, de modo que con los recursos que se obtengan gracias al aumento permitan hacer frente a algunos de los problemas del estado de Nueva York.

Ese gesto de los millonarios, en un estado con tantas personas tan ricas, es interesante no sólo por lo que deja ver de la relación entre los más ricos y los políticos en Estados Unidos. También lo es por la manera como los más ricos entienden su propio papel y su relación con otras personas. La carta, disponible en http://www.theguardian.com/commentisfree/2016/mar/21/new-york-millionaires-who-want-taxes-raised, está acompañada de una serie de estudios que muestran que las personas más ricas pagan menos impuestos que las clases medias y los pobres. Más allá de esa información, la carta es importante porque deja ver, entre otras cosas, formas prácticas como las personas más ricas en Nueva York están dispuestas a solidarizarse con los más necesitados. Vista a contraluz, a la distancia, la cara de estos 40 millonarios del estado de Nueva York también nos deja ver importantes diferencias respecto de lo que ocurre en México, pues habla de la confianza que tienen en la capacidad del gobierno y sus instituciones para atender las necesidades de las personas más pobres y eso les lleva a decir: “a todos nos va mejor, cuando a todos nos va mejor”.

Esas dos son sólo algunas de las diferencias que convendría considerar entre la manera como hemos dado forma a nuestras relaciones con otros y con el poder en México y la manera en que se han deteriorado esas relaciones. Urge cambiar estructuras injustas y que con acciones sensatas, transparentes y eficaces, rescatemos nuestra capacidad para confiar en los demás  y en la capacidad de quienes nos gobiernan para administrar los recursos y para atender los problemas que nos afectan, de otro modo, la violencia seguirá destruyendo vidas y posibilidades de desarrollo a futuro.

manuelggranados@gmail.com





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