domingo, 22 de mayo de 2016

Construir comunidad, no edificios



Manuel Gómez Granados.
“El Estado debe ser laico. Los estados confesionales acaban mal”, les dijo el papa Francisco a los editores de la revista católica francesa La Croix, al tiempo que le recordaba a los católicos franceses otras verdades conmovedoras: “El deber de los cristianos es el servicio”; “la coexistencia entre cristianos y musulmanes es posible”. Señaló que “para la Iglesia, en el tema de la pedofilia, no es posible hablar de prescripción del delito” y al hablar del papel de los laicos recordó que: “Corea ofrece un ejemplo de evangelización; fue evangelizada al inicio por misioneros llegados de China. Sin embargo, durante dos siglos, Corea fue evangelizada por laicos transformándose en una tierra de santos y mártires que lograron construir una Iglesia fuerte. Para evangelizar, no se necesita de un sacerdote”. Un obús demoledor contra el clericalismo que tanto daño le hace a la Iglesia.
Las palabras del papa acerca del carácter del Estado conmueven los cimientos de la milenaria institución que preside, pues anima a los fieles a regresar a los orígenes apostólicos, misioneros y de cercanía con los más pobres de las primeras comunidades de cristianos. Ese anhelo de que la Iglesia siga el ejemplo de los primeros cristianos quedó más de manifiesto cuando, un par de días después de conceder la entrevista a La Croix, pronunció un mensaje igualmente importante ante la Conferencia de Obispos de Italia. Ante los prelados de la península, el papa hilvanó una reflexión que no tiene desperdicio acerca de las prioridades que deben atender los obispos y los sacerdotes, cuya relevancia no se limita al ámbito italiano o europeo, sino que involucra a todos los prelados y sacerdotes católicos a escala global.
Les dijo: “Quienes viven para el Evangelio ingresan en una lógica de comunión virtuosa: el pastor se convierte y confirma por la simple fe en el santo pueblo de Dios, con el cual actúa y en cuyos corazones vive… En estos tiempos tan difíciles para compartir la amistad, nuestra primera tarea es construir comunidades; la actitud hacia las relaciones es, en este sentido, el criterio clave para discernir nuestra vocación”.
Y agregó: “Al reflexionar sobre la renovación del clero es importante que consideren también la parte relativa a la manera en que nos relacionamos con las estructuras y el manejo de las propiedades: desde la perspectiva del Evangelio, eviten una pastoral de conservación, que les impida abrirse a la eterna novedad del Espíritu Santo. Conserven sólo aquello que pueda servir a la experiencia de la fe y el amor del pueblo de Dios”.
La prensa europea, consciente ya de la manera en que las declaraciones del papa Francisco suelen tomar fuera de balance al clero, se adelantó a interpretar las palabras ante los obispos italianos como un llamado del papa a abandonar los edificios que no sean necesarios para cumplir con los objetivos fundamentales de la Iglesia. Es difícil saber si efectivamente lo que el papa Bergoglio profiere es algo tan radical, lo que sí es claro es que tanto en la entrevista a La Croix como en las palabras ante los obispos italianos, el papa le apuesta a que la Iglesia, especialmente la jerarquía, salga del marasmo en que se encuentra desde hace varios años y deje de buscar pretextos, como el del Estado laico, para cumplir con su tarea y se abran a esa “eterna novedad del Espíritu Santo”.
Como suele ocurrir con los mensajes que pronuncia el Papa es inevitable preguntarse si estaremos dispuestos a atender lo que el sucesor de Pedro dice o si optaremos por hacer como que no nos involucran sus palabras.
manuelggranados@gmail.com

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