domingo, 15 de mayo de 2016

La elección en EU ¿Como en el 2000?


Manuel Gómez Granados.
La temporada de elecciones primarias en EU se acerca a su final… Más o menos. Del lado Republicano hay más certeza de que su candidato será Donald Trump, luego de que hilara dos triunfos más y sus últimos adversarios, el senador Ted Cruz y el gobernador John Kasich, se retiraran de la contienda. Del lado Demócrata las cosas están más complicadas. Es cierto, es muy difícil que Bernie Sanders logre ya la nominación de su partido, pero Hillary Clinton está muy lejos de poder amarrar el trato. Si a Sanders le faltan muchos votos, a la señora también le faltan y, lo que es peor empiezan a surgir una serie de dudas acerca de las ventajas de tenerla como candidata presidencial.
Tanto Clinton como Trump tienen demasiados negativos y ninguno de ellos convence a mayorías amplias. El problema de Trump son las élites de su partido. Para decirlo claro, no lo tragan y se antoja difícil que lo vayan a hacer en el futuro próximo. El problema de Clinton son las bases. No confían en ella y es por eso que si la señora es la candidata, los demócratas corren el riesgo de volver a caer en el escenario de 2000, cuando Al Gore fue incapaz de imponerse a George Bush hijo quien, es cierto, era el candidato más débil, pero contaba con el voto de sus bases que—entusiastas—querían ponerle fin a la era Clinton.
En 2000 también perjudicó a los demócratas que Ralph Nader, un defensor de los derechos de los consumidores, decidiera ser candidato independiente. Este año, no hay un candidato independiente tan atractivo como Nader en 2000, pero sí hay candidatos de otros partidos, señaladamente la señora Jill Stein, candidata del Green Party, el partido verde de EU, que podría convertirse en un factor importante. La señora Stein es  médica egresada de Harvard experta en salud pública y los efectos de la contaminación en la salud de las personas y las comunidades y a quien muchos electores de Sanders ven como su segunda opción.
Es difícil que Stein pueda ganar la presidencia, pero lo que sí puede hacer es quitarle votos a Clinton. Eso es todo lo que se necesita para que los demócratas pierdan, como ocurrió en 2000, en una elección cerrada, pues los números de Clinton no son tan buenos como podría parecer. En una de las encuestas nacionales más recientes en EU, elaborada por Public Policy Polling (disponible en http://www.publicpolicypolling.com/pdf/2015/PPP_Release_National_51016.pdf), la ventaja de Clinton sobre Trump es de sólo 4 por ciento: Clinton tenía 42, Trump 38 y otros candidatos como Stein acumulaban hasta 4 por ciento del voto con 12 por ciento de indecisos. Cuatro por ciento es el margen de error de cualquier encuesta, además de que está el riesgo que los electores que prefieren a Sanders se abstengan.
México tiene que prepararse para un escenario muy difícil y nada es mejor en esos casos que poner la propia casa en orden en temas como respeto a los derechos humanos y la corrupción rampante. Todo lo que se ha dicho de México hasta ahora podría ser nada si llegamos al 9 de noviembre con un triunfo de Trump que, como el de Bush en 2000, podría ser resultado tanto de malas decisiones de los demócratas, como de la ignorancia de los electores de EU, muy parecida a la ignorancia que lleva a los peruanos a votar por alguno de los hijos de Alberto Fujimori, o a los mexicanos a votar por quienes ya han probado su incapacidad.
manuelggranados@gmail.com

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