sábado, 4 de junio de 2016

El laberinto chiapaneco


Manuel Gómez Granados.
En Chiapas, los últimos días de mayo y los primeros de junio de 2016 han sido de gran agitación, tribulación incluso. Fueron días en los que, por una parte, se logró una inédita movilización de miles de personas que, hartas del mal gobierno de Manuel Velasco, decidieron expresar su hartazgo apoyando a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Lamentablemente, a las pocas horas de esa espontánea expresión de solidaridad, también se manifestó el oportunismo de los grupos más radicales de la CNTE que, coaligados con organizaciones conocidas por su intolerancia y prácticas antidemocráticas, terminaron por hacer posible que un puñado de profesores indispuestos a sumarse al paro fueran rapados en público.
Algunos de esos profesores rapados eran mujeres mayores de 50 años que, impotentes, aceptaron el abuso. Como documentaron varios medios de comunicación, la posición de la CNTE fue —una vez más— equívoca. En menos de 24 horas pasaron de no condenar los hechos y presentarlos como un castigo a “traidores” a deslindarse y acusar a una de sus agrupaciones satélites, la Organización Proletaria Independiente Emiliano Zapata (OPIEZ) de ser la responsable; claro está, sin revelar la naturaleza de su relación con la OPIEZ, aunque quienes conocen las complejas redes de la política local saben que son organizaciones muy cercanas y que, en la actual coyuntura, la CNTE es la que marca el camino que la OPIEZ sigue. La decisión de rapar a los “traidores” a la CNTE, por cierto, no inició el 31 de mayo en Comitán. Ya desde el 18 de mayo se había reportado ese tipo de agresiones en Frontera Comalapa, municipio cercano a Guatemala. Una diferencia clave, sin embargo, es que en Comalapa quienes raparon a los profesores cubrieron sus caras con pasamontañas o paliacates y las víctimas fueron tres profesores varones jóvenes.
Es necesario entender lo ocurrido en un contexto más amplio, que es la crisis de un pueblo empobrecido y marginado, con un gobierno ineficaz, nepotista, que no paga a sus proveedores, que desperdicia recursos en propaganda, como los tuits para celebrar el cumpleaños de la esposa del gobernador. Un gobierno, que es el único de todos los estados que visitó el papa Francisco, que no ha informado cuánto y en qué gastó. Esa crisis no sólo afecta a las relaciones de los partidos de oposición con el gobernador, que son muy malas, sino también afecta a las relaciones entre el PVEM y el PRI. Eso estuvo en el fondo de otra de las crisis, la del secuestro de Eduardo Ramírez, presidente del Congreso estatal, y la posterior renuncia, forzada por el secuestro de Ramírez, de Rosa Pérez Pérez, alcalde de Chenalhó. Ese secuestro fue más lamentable porque inició en la curia de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, que se había prestado a actuar como mediadora del conflicto en Chenalhó.
Por si todo lo anterior fuera poco, los transportistas que operan las distintas rutas de transporte de Tuxtla y sus alrededores también han amagado con irse a paro.
La situación en su conjunto habla de un terrible desaseo, una circunstancia poco propicia para imponer una Reforma Educativa que se sabe mal planeada y conflictiva, como lo demuestra el hecho que en 2015, para evitar que los comicios de ese año se contaminaran, se suspendió temporalmente. La SEP no ha sabido, en este sentido, salirse de la lógica electoral en la que la han colocado las pretensiones presidenciales de su titular, quien se ha montado en la ola chiapaneca de repudio a la reforma para presentarse como el “hombre fuerte”, capaz de aplacar a los rijosos y multiplicar así el conocimiento de su nombre, un factor fundamental para cualquier candidatura presidencial.
Chiapas se encuentra en una situación terrible, que ya llevó a que el Ejército virtualmente tomara el control de Comitán, población a la que se podrían sumar otras, toda vez que la CNTE, ansiosa también por presentarse como valladar frente a las aspiraciones presidenciales de Aurelio Nuño Mayer, ha promovido la toma de alcaldías y amenaza con secuestrar a los alcaldes que no promuevan exhortos a Nuño y a Enrique Peña Nieto para que suspendan la Reforma Educativa.
Nos faltan dos años para la elección federal. Urge que el gobierno federal, el estatal y la CNTE actúen con mínimos de sensatez. El gobierno federal podría contribuir a distender el conflicto, si admite que se equivocó al promover una reforma que no reconoce las urgentes necesidades de cientos de planteles en las zonas rurales de todo México, que carecen incluso de lo más elemental, y que escuche a los maestros, el diálogo es indispensable. Velasco podría empezar a atender los rezagos de injusticia, pobreza y responder al clamor. Y la CNTE debería acusar recibo del hecho de que, más allá de Chiapas y Oaxaca, está sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario