jueves, 16 de junio de 2016

Inundaciones: cómo manejar los apiarios en zonas afectadas



Desde el lavado de las flores hasta los anegamientos de los caminos rurales, todo complica las labores en la apicultura. Cuáles son las acciones inmediatas que ayudan a para minimizar las pérdidas.



Las lluvias ocurridas durante los últimos meses tanto en la región pampeana como en la noreste del país, demandan un replanteo de estrategias. En esta línea, técnicos del equipo regional de apicultura de Entre Ríos y del programa de apicultura (PROAPI) brindan una serie de acciones inmediatas a corto y mediano plazo a fin de reducir el impacto del exceso hídrico en el manejo apícola

Para Daniel Roberto Primost –referente del PROAPI y especialista del equipo regional apicultura del INTA Entre Ríos– resulta fundamental para afrontar la situación centrarse en dos aspectos esenciales: sanidad y nutrición.

En este sentido, el especialista destacó una serie de acciones inmediatas como ser acceder, de ser posible, a las colmenas y retirar todo el material para ponerlo a resguardo en un galpón. Una vez allí, tratar de recuperar la cera de los cuadros y canjearla por cera estampada.

En cuanto al material inerte dañado –alzas, pisos y techos–, Primost recomendó bañarlos con aceite de lino caliente a fin de desinfectarlo y garantizarle una mayor durabilidad. Además, se deberán ajustar los cuadros y alambres o bien, cambiarlos.

Para el caso de aquellas colmenas que se encuentren en zonas anegadas donde no se pueda acceder con vehículos, se deberá optar por ir a pie, juntar el material y apilarlo sobre una base, lejos del agua. “Es importante cubrirlo con una lona tipo silo para evitar el ingreso de agua” indicó el técnico.

Si hubiera colmenas, divisiones o núcleos que sobrevivieron y están en el piso, se podría sacrificar el material inerte y utilizarlos como base hasta que se pueda llegar con vehículos y reemplazarlos.

En cuanto a las alzas melarias y cámara de cría, el especialista recomendó acomodarlos de forma tal que se garantice el acceso de la luz y de una buena ventilación para evitar la proliferación de la polilla de la cera.

Y si estuviesen con miel y en el apiario hay problemas de enfermedades de cría es aconsejable apilarlas y taparlas para que no ingresen abejas y no se diseminen enfermedades.

Todo el manejo es recomendable realizarlo mediante la implementación de separadores de plástico tipo silobolsa entre la cámara de cría y las alzas o, inclusive, en la misma cámara de cría.



Las alzas melarias y cámara de cría deben acomodarse para que se garantice el acceso de la luz y de una buena ventilación para evitar la proliferación de la polilla de la cera.

Sanidad y nutrición, ejes clave

En materia de sanidad, Primost puntualizó en las dos enfermedades principales: varroosis y nosemosis. Para la primera recomendó monitorear las colmenas con la prueba del frasco en el 10 por ciento de las colmenas y no en menos de 6.

“Cuando las prevalencias sean superiores al 1 por ciento, antes de iniciar la temporada de cría, sería necesario realizar el control con acaricidas orgánicos”, indicó.

En cuanto a la nosemosis, aconsejó ingresar al apiario, muestrear 100 abejas pecoreadoras por colmena, conservándolas en alcohol en el 10 por ciento de las colmenas y no en menos de 6.

“De acuerdo al análisis del laboratorio y la interpretación del asesor técnico, se verá si es conveniente realizar el tratamiento o no y qué manejo aplicar en caso de dar positivo”, explicó Primost.

En referencia a la alimentación para aquellas colmenas en estado crítico por déficit de reservas energéticas –menos de un cuadro– recomendó sumistrar azúcar de mesa o sustitutos energéticos en estado sólido como el suplemento alimenticio para abejas conocido como “caramelo”.

“Esto facilita el traslado al apiario y cubre, por varias semanas, el faltante de productos energéticos”, dijo el técnico de Entre Ríos. Además, su colocación es sencilla, ya que no requiere alimentadores y se los coloca sobre los cabezales de los cuadros en la cámara de cría.

En aquellos lugares con buena entrada de polen proveniente de vegetación presente en la zona, no haría falta ningún sustituto proteico. Mientras que en los apiarios con cría y ubicados en zonas anegadas, será necesario suplementarlas con una formulación que asegure un porcentaje de proteína superior al 22 por ciento.

“Para evitar desperdicios, asegurarnos la aceptación de la abeja y mantener la ración por largo tiempo, lo suministraremos en forma de torta de entre 150 y 200 gramos por quincena”, explicó.


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