miércoles, 22 de junio de 2016

Setas, la 'carne vegetal'



Ricas en proteínas, vitaminas y minerales, son utilizadas en dietas por su bajo contenido en hidratos de carbono y grasas

Además de la satisfacción que pueden darnos las setas en su versión culinaria, hoy vamos a centrarnos en sus características nutricionales. Vaya por delante que las setas, conocidas como la ‘carne vegetal’, son un alimento bajo en calorías, con un porcentaje mínimo de hidratos de carbono y grasas. Ante todo hay que destacar su alto contenido en proteínas de alta calidad biológica, es decir, son fácilmente asimilables por el organismo. Generalizando, porque cada familia y especie micológica tiene unas características particulares, se puede decir que comiendo 100 gramos de setas, que ya es una buena ración, aportaremos al cuerpo poco más de 30 calorías. Eso sí, crudas o a la plancha. Si las guisamos o juntamos con grasas la cosa cambia. Por ejemplo, echando champiñón crudo y fileteado a la ensalada conseguiremos un plato muy saludable.

Las setas son buenas fuentes de vitaminas B1, B2, B3 y D2, entre otras, además de aportar minerales como potasio, calcio, selenio, hierro, magnesio... Sin olvidar que por norma general el 80% del contenido de una seta, incluso más, es agua. Y volviendo a los champiñones, porque como he dicho en anteriores artículos, son una especie de fácil adquisición en los comercios y de un precio más que asequible, son una gran fuente de vitaminas del grupo B y minerales que nos ayudarán a reducir el colesterol, además de tener un alto poder antioxidante, lo que ayuda a combatir las células cancerígenas. En 100 gramos las calorías no llegan a 35, con dos 2 gramos de fibra dietética y aproximadamente 4 de proteínas.

Solo unos ejemplos de los beneficios nutricionales. La vitamina B2 favorece la formación de glóbulos rojos y anticuerpos, y proporciona energía al cuerpo, al igual que la B3, que potencia el crecimiento y cuida del hígado y los músculos. Y el potasio favorece las actividades del sistema nervioso y muscular, a la vez que el fósforo, además de proporcionar poder energético, actúa como elemento regulador en el crecimiento de huesos y dientes, por lo que los pequeños de la casa pueden comer setas sin problemas, ayudándoles a su desarrollo. Y hay que destacar que el hierro contenido en las setas es mucho más absorvible por el cuerpo que el que proporcionan otros alimentos. Por no hablar que la ribaflabina, existente en las vitaminas del grupo B, favorece el crecimiento del cabello, ayudando a frenar su caída, además de permitir tener unas uñas más bonitas y sanas, manteniendo también en buen estado la vista. Vamos, todo beneficios. Eso sí, no hay que pasarse en las cantidades y es mejor comerlas varias veces al mes en pequeñas cantidades que no darse atracones.

Por último, la fibra dietética juega un papel importante en el control de peso al funcionar como un “agente de carga” en el sistema digestivo. Las setas contienen dos tipos de fibras dietéticas: los beta-glucanos y quitina, que aumentan la saciedad y reducen el apetito, lo que hace que la personas que las ha comido se sientan llenos por más tiempo, con lo que se evita las ingesta de más alimentos. Esta es la razón por la que las setas son incluidas en numerosas dietas para personas obesas. Pero, por favor, eliminen la tentación de hacerse una dieta a base de setas. y si tienen un problema de sobrepeso acudan a un especialista. Y es que las setas en cantidad son indigestas y eso se debe a que contienen macromoléculas costosas de procesar para el estómago humano. Sobre todo si las consumimos por la noche. “La glotonería siempre es mala consejera, pero en el caso de las setas aún más”, advierte el doctor Josep Piqueras, responsable del Laboratorio de Hematología del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona y reconocido experto internacional en micología.

Ensalada de champiñones y brócoli

sta es una receta muy fácil, veraniega, nutritiva y diferente. Primero ponemos a hervir el brócoli cortadito en pequeños ramilletes no más de cinco minutos para que quede al dente. Sacarlo y enfriar. Cortamos la lechuga y la echamos al bol. Seguidamente fileteamos los champiñones y zanahorias, y los echamos también a la ensaladera. Una vez frío el brócoli lo añadimos también y aliñamos. Echamos un poco de sal y pimienta negra molida al gusto. Luego el aceite y removemos bien. El que desee puede echarle vinagre, un poco de limón exprimido... Experimentar!!! Una ensalada sana, sana. On egin.

Fuente: El Correo

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