sábado, 31 de diciembre de 2016

La Divina Providencia y el nuevo año

Manuel Gómez Granados.
Hay algo de superstición en esa práctica y frecuentemente se cae en el providencialismo, pero sería absurdo negar su lugar en las devociones de la religiosidad de nuestro pueblo. Pensando en el difícil año que inicia mañana, sería bueno tener presentes algunos asuntos clave y pedirle a la Divina Providencia que, ahora más que nunca, nos proteja.
En enero, pidamos protección ante el inicio del gobierno de Donald Trump, algo que traerá tribulaciones, que se agravan porque estamos divididos y desconfiamos de quienes dirigen los destinos de México.
En febrero, podríamos pedirle a la Divina Providencia que ilumine a los partidos que participen en las elecciones del Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz. Hay mucho en juego y, tristemente, todo parece indicar que las elecciones, lejos de facilitar la construcción de acuerdos y la solución de conflictos, serán causa de más conflictos, pues no confiamos en las autoridades electorales ni en los partidos ni en sus candidatos.
Marzo era el mes en que se celebraba la expropiación petrolera. Este año marcará el momento en que, además del gasolinazo, inicie la liberalización del precio de las gasolinas en Baja California y Sonora, los dos primeros estados en los que se aplicará esta medida, que ha sido promovida con mucho entusiasmo por el gobierno federal, pero que despierta dudas en comunidades rurales que dependen de “sistemas” de transporte concesionado caro, irregular e inconsistente, y que por sus costos explican muchas de las penurias que pasan las personas más pobres en estados como Chiapas, Oaxaca, Veracruz o Michoacán, entre otros.
En abril podríamos pedirle a la Divina Providencia que ilumine las mentes y los corazones de los electores franceses. Los resultados del referendo en el Reino Unido y la elección en EU en 2016 han dado ya bastantes malas noticias para los próximos diez años, como para que los franceses cometan un error similar, haciendo presidenta a la racista señora Marine Le Pen, el 23 de abril del próximo año.
Mayo suele ser el mes en que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación desquicia las actividades docentes, de por sí precarias, en Oaxaca, y no sería difícil que en 2017 Chiapas se volviera a sumar a las protestas, como ocurrió este 2016. Ello ocurre gracias a un modelo perverso en el que negociaciones del Contrato Colectivo arrancan el 15 de mayo, cuando todavía hay clases. ¿No sería más fácil mover la negociación después de que los niños acaben cursos? Ello ahorraría el espectáculo de las marchas sobre las ciudades de Oaxaca y México. Ojalá que la Divina Providencia iluminara las mentes de profesores y funcionarios.
Junio es el mes en que ocurrirán elecciones de gobernador en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, además de que Veracruz elegirá 212 cabildos de esa atribulada entidad que sigue sin saber dónde anda Javier Duarte. Ojalá la Divina Providencia ayude a dar con el exgobernador. Sin su intervención, se antoja difícil que haya justicia para los veracruzanos.
Entre julio y agosto, el papa Francisco podría realizar visitas pastorales a Indonesia, India y Bangladesh. Una razón para esas visitas es la celebración de la Jornada Asiática de la Juventud que organiza, del 30 de julio al 6 de agosto, la diócesis indonesia de Yogyakarta, además de que visitará el santuario de Fátima, en Portugal, del 12 al 13 de mayo. Ojalá que la Divina Providencia conserve la salud del vicario de Cristo.
Entre el 27 de agosto y el 22 octubre de 2017, Alemania votará para renovar el mandato de Angela Merkel o elegir a un sucesor o sucesora, quien es, ya desde antes de la elección, la canciller más exitosa de Alemania, pues acumula 17 años en el cargo, contra 17 de Otto von Bismarck, 16 de Helmut Kohl y 14 de Konrad Adenauer. Como con los electores franceses, ojalá los alemanes reciban la luz de la Divina Providencia y evitemos otro Trump ahí.
En octubre el INE iniciará el proceso electoral federal de 2018 y, un poco después, en noviembre, fijará tanto los topes de gastos como el catálogo de canales de televisión y estaciones de radio que cubrirán el proceso. Ojalá que la Divina Providencia ilumine a funcionarios y políticos para que la elección ayude y no complique más nuestras vidas.
Ojalá que al llegar a diciembre no sólo pidamos de nuevo que la Divina Providencia nos ilumine, sino que podamos decir que, con el esfuerzo de todos, nos fue mejor que este año.


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