jueves, 27 de septiembre de 2018

Germina el uso de semillas pirata


Por: CHARLENE DOMÍNGUEZ. AGENCIA REFORMA.

Más de un millón 800 mil agricultores en el País utilizan semillas pirata para sus cultivos.

Esta es una situación que ocasiona rendimientos de hasta 30 por ciento inferiores en los cultivos, así como pérdidas para las empresas productoras.

Esta cifra representa 30 por ciento de los agricultores que hay a nivel nacional, de acuerdo con Alejandro Pérez, director general de Semillas Caloro.

Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en México 6 millones 6 mil 521 personas trabajan en la agricultura.

La piratería de semillas en el campo mexicano es ocasionada por la venta o traspaso de semillas extraídas de una original o certificada.

También abarca la comercialización de semillas apócrifas en bolsas de marcas reconocidas, la falsificación de empaques con contenido y etiquetas alteradas, hasta la distribución, uso y venta de semillas robadas.

Las pérdidas que genera para la industria no sólo es el uso sino también la comercialización de semillas ilegales que se calcula en 80 millones de dólares al año, según la Asociación Mexicana de Semilleros AC (AMSAC).

Además de que no cumplen con los estándares de sanidad, inocuidad y calidad requeridos, el uso de estas semillas va en contra de la Ley Federal de Producción, Certificación y Comercio de Semillas.

También, atenta contra la propiedad intelectual de los obtentores, ya que ellos, como dueños de una variedad vegetal, son los únicos que pueden aprovechar de manera exclusiva una innovación.

“Si algún tercero se apropia de ese material y lo multiplica sin permiso del obtentor, viola los derechos de propiedad intelectual del dueño de ese material”, explicó Leobigildo Córdova Téllez, director general del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS).

Su uso no sólo representa pérdidas económicas para las empresas y los agricultores, ya que pueden tener una baja en el rendimiento de sus cultivos de hasta 30 por ciento y pérdidas de hasta 50 por ciento sobre su inversión total.

También ocasiona plagas y contaminación del suelo porque al no estar seleccionadas se pueden encontrar semillas enfermas, maleza y plantas.

Uno de los factores que incentivan el uso de este tipo de semillas es que pueden salir de 50 a 80 por ciento más baratas que las originales.

Por ejemplo, una bolsa de 20 kilos de semilla original de maíz cuesta mil 500 pesos, pero la misma cantidad de semillas apócrifas puede conseguirse hasta en 300 pesos.

Francisco Mayorga, ex Secretario de Agricultura, calificó esta situación como un problema multifactorial.

“Viene junto con un reforzamiento estéril por la parte de la autoridad, en este caso el servicio nacional de registro de semillas, de la Sagarpa, que no tiene una planta física suficiente en temas presupuestales y organizacionales que mitiguen, que disminuyan esta mala práctica”, expuso.


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